Nápoles y Sorrento

Consejos antes de visitar Nápoles y Sorrento (Italia)

  • Y todas las ciudades de alrededor también. Para no andar con demasiadas vueltas: Sorrento es una ciudad bonita, pintoresca, auténtica y muy animada, pero además es el lugar ideal para pasar unas vacaciones en el sur de Italia por su cercanía con varias joyas de la zona. Hay historia y arqueología en Pompeya, Ercolano y Stabia, hay una ciudad vibrante y apasionada en Nápoles, hay playas idílicas y pueblitos de ensueño en la Costa Amalfitana como Amalfi, Positano y Ravello, y hay una isla que es puro derroche, lujo y belleza natural como Capri. Todo a menos de una hora de Sorrento. Así que vayamos por partes…

 

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  • sorrento-2Sorrento. Es la opción más barata de la zona, y no sólo es una ciudad de paso para el turismo sino que también tiene sus encantos propios. Sorrento está dividida en dos zonas, la Marina Piccola abajo y el pueblo en sí mismo arriba, en una subida que puede hacerse a pie (aunque son sesenta metros por escaleras), en un elevador público (cuesta un euro) o en buseta (unos pequeños ómnibus que son un poco más caros). La Marina Piccola tiene muy cerca el puerto con los ferrys que van a Capri, la Costa Amalfitana y Nápoles, un par de playas públicas de arena (es necesario aclararlo, muchísimas playas italianas tienen sólo piedras o incluso nada más que rocas) con sol hasta primera hora de la tarde, y varios balnearios pagos que son apenas una buena opción para tenderse al sol en los muelles y refrescarse en un chapuzón, aunque sin dudas no son las mejor alternativa de la zona para un día de playa teniendo tan cerca Positano o Amalfi. El pueblo tiene su epicentro en la simpática y muy bella Piazza Torquato Tasso, cuanto más cerca de allí esté el alojamiento mejor. La estación del tren Circumvesuviana está a poco más de 300 metros de la plaza y desde allí hay trenes a Nápoli y Pompeya y ómnibus a la Costa Amalfitana. Sorrento es una ciudad tranquila, alegre, muy bien arreglada y cuidada, y con una animada y variada oferta gastronómica. Durante el día el mejor paseo es por la peatonal San Cesareo que empieza en Piazza Tasso, poco menos de 500 metros repletos de bares, restaurantes, heladerías y negocios de souvenirs donde la estrella es el famoso limón de Sorrento en todas sus variantes, desde mermeladas, jabones y perfumes hasta licores, salsas para pastas y helados, y en particular la delizia al limone, un postre autóctono. Al caer la noche, Piazza Tasso y sus alrededores en Corso Italia están abarrotados de turistas. El mejor restaurante de la ciudad probablemente sea Fauno Bar, un lugar en plena plaza que no se ve demasiado pretencioso pero que tiene un gran servicio y muy buena carta a precios razonables. Para tomar un trago sólo hay que cruzar a Bar Ercolano.

 

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  • pompei-2►Pompeya. O Pompei, para los italianos. Es todo lo que promete y muchísimo más. Toda una ciudad de unas 50 hectáreas que en el año 79 quedó sepultada por la erupción del volcán Vesubio, el que la conservó intacta hasta el siglo XVIII, con lo que quedó una “fotografía” precisa e invalorable de todo un pueblo de la antigua Roma. Muchas calles están abiertas al visitante y también gran cantidad de casas con sus dependencias, jardines, estatuas y frescos, aunque de estos dos últimos sólo permanecen las copias (muchos de los originales fueron trasladados al Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, imperdible para completar la visita a las ruinas). Es preferible ir a primera hora para evitar las grandes multitudes, aunque siempre hay muchos turistas. No está nada mal dedicarle cuatro o cinco horas, aunque los más resistentes podrían pasar la jornada completa recorriendo cada uno de sus vericuetos. Por supuesto, todos van buscando las figuras humanas, las víctimas del Vesubio, y no está de más hacer una aclaración: no se trata de cuerpos conservados por la lava (a la manera de los restos fósiles) sino que la nube ardiente de flujo piroclástico sepultó a la gente e incluso a los animales, dejando posteriormente huecos perfectos, hasta que hace 150 años un arqueólogo descubrió un método de vaciado (llamado calco) para convertir esos “moldes” en figuras de yeso. Hay varios lugares donde encontrar las figuras humanas, algunos de ellos marcados en los mapas de este blog (ver Mapas de Nápoles y Sorrento), al igual que varias de las casas y templos que no deben obviarse en una visita al yacimiento pompeyano. Se llega en la línea Circumvesuviana del tren (€3,60 por tramo). Aquellos que deseen todavía más excavaciones arqueológicas, muy cerca también están Ercolano, Stabia y otras aún más reducidas.

 

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  • napoli-2►Nápoles.Vedere Napoli e dopo morire“, exageran los napolitanos, gente apasionada, apasionante, divertida y sumamente extrovertida. Su gente es el principal capital de una ciudad vibrante y auténtica hasta la médula, todo lo que se ve y se siente en Napoli es genuinamente napolitano. Via Toledo es la avenida principal, muy cerca de todo lo que hay que conocer de la ciudad. Al oeste está el Quartieri Spagnoli, el Nápoles más auténtico (de callecitas angostas y ropa secándose en los balcones) del que muchos desconfían por su mala fama pero que puede caminarse durante el día sin mayores problemas. Entre las estaciones del metro Dante y Toledo está la Via Maddaloni, el ingreso a lo que los locales llaman Spaccanapoli, la calle que corta la ciudad en dos mitades, una estrecha peatonal llena de comercios que en ocasiones la multitud que transita obliga a caminar en un solo sentido. Por allí están la Piazza del Gesú Nuovo y la Cappella Sansevero, pero muchos van directamente en busca del Bar Nilo y su altar a Diego Maradona, una especie de semidiós para los napolitanos. Al final de Via Toledo, hacia el norte, está el Museo Archeologico Nazionale, imprescindible para quienes visitaron las ruinas de Pompeya. Al sur de Via Toledo está la estación Augusteo del funicular, una de las formas de subir al elegante barrio Vomero y principalmente al castillo Sant’Elmo (€5,00 la entrada) desde donde se obtienen las mejores vistas de la ciudad desde las alturas. Cerca de Augusteo está la Galleria Umberto I (un distinguido centro de compras que por estos días está en refacciones), a pasos de la monumental Piazza del Plebiscito y de la pizzería Brandi, que se jacta de ser la inventora de la pizza margherita. Sin embargo, cualquier bodegón es recomendable para comer una auténtica pizza napolitana, una verdadera institución culinaria. Más al sur está el Castel dell’Ovo (gratis), donde también hay buenas panorámicas y que acostumbra estar repleto de novias fotografiándose para su álbum de bodas. La puerta de entrada a la ciudad es la estación de trenes Napoli Centrale / Garibaldi (a la que llega desde Sorrento el tren Circumvesuviana, en un viaje de una hora), donde se puede comprar un billete giornalero (€4,50) que permite utilizar durante toda la jornada sin restricciones el metro, el tren local y los funiculares. Una última advertencia: el último tren de la Circumvesuviana desde Garibaldi hasta Sorrento sale puntualmente a las 21.39, después de eso sólo se puede regresar en un ómnibus (que demora más de una hora y media y sale de Puerta Nolana, una zona no muy recomendable por esas horas) o en taxi, en un viaje que cuesta cien euros. De ninguna manera hay que aceptar el servicio que ofrecen conductores privados que rondan el lugar a la espera de algún incauto que perdió el último tren, es una experiencia cercana a la muerte, sin exagerar.

 

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  • capri-2►Capri. Es la isla de la abundancia y la desmesura, la elegida por los millonarios europeos por su belleza natural y su exclusividad. La isla de Capri se divide en cuatro zonas bien diferenciadas (que pueden conectarse con los carísimos taxis o en las divertidas busetas de €1,80): la Marina Grande, el centro de Capri en un meseta con la Piazzeta Umberto I como núcleo central, la Marina Piccola (nuevamente al nivel del mar pero del otro lado de la isla) y Anacapri, una meseta aún más elevada que el centro. La Marina Grande es la única vía de ingreso a la isla, donde atracan los ferrys que llegan desde Sorrento, Napoli y la Costa Amalfitana. Hay varios restaurantes y bares y tiene algunos comercios, es bonita para recorrer, pero lo más interesante está arriba. Al centro de Capri se llega en buseta o funicular (también cuesta €1,80). En torno a la piazzeta hay locales de las grandes marcas internacionales, elegantes locales gastronómicos, una pequeña iglesia (donde se celebran suntuosas bodas casi todos los días), deliciosos balcones que miran a las casas desperdigadas por las laderas y gran cantidad de angostísimos callejones peatonales y escaleras. Esos laberínticos senderos llevan a los Giardini di Augusto y sus vistas memorables, y a un mirador todavía más elevado (Belvedere di Punta Cannone, subiendo por Via del Castiglione) donde las panorámicas son incomparables. En la Marina Piccola no hay mucho por hacer más que tenderse al sol sobre una roca y refrescarse con un chapuzón en el azulado mar Tirreno. Anacapri es la pequeña joya de la isla. El recorrido de las busetas montaña arriba no es apto para personas con vértigo, pero una vez en Anacapri se respira tranquilidad y cordialidad. En la pequeña Piazza della Vittoria comienza una adorable peatonal llena de azulejos, restaurantes y elegantes negocios (aunque quien busque las vidrieras de Swarovski, Prada o Salvatore Ferragamo deberá regresar al centro de Capri). Una de las atracciones de la isla es Grotta Azzurra, una gruta de aguas turquesas enclavada en el mar detrás de Anacapri, pero algunos pensarán que es un gasto demasiado oneroso para un paseo en bote de cinco minutos. Lo que definitivamente vale la pena son los €11,00 para subir en la seggiovia (telesilla) del Monte Solaro: desde sus 589 metros sobre el nivel del mar se puede disfrutar de toda la belleza de la isla alrededor con un café o un trago en mano comprado en el único bar de la cima.

 

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  • amalfi►Costa Amalfitana. Es el paraíso del turista, con playas únicas y pueblos de tarjeta postal. El más famoso es Amalfi, que ya resulta cautivante desde su puerto, donde también también funciona la terminal de ómnibus a cielo abierto, llena de bares con vista al mar. A pocos pasos comienza la encantadora peatonal y surge una majestuosa iglesia de estilo árabe-siciliano enclavada en una ubicación casi imposible, junto a la pequeña Piazza Duomo. El casco histórico tiene no más de 400 metros y se recorre por la única calle que atraviesa Amalfi. No tiene las mejores playas de la zona pero quienes busquen arena y mar tienen una playa pública y balnearios junto al puerto, y otra franja de arena a unos quinientos metros al este, por la avenida que bordea el mar. Quienes lleguen a Amalfi no deberían dejar de subir a Ravello (a unos veinte minutos en ómnibus), un pueblito que se hizo célebre mundialmente por el prestigioso festival musical de Villa Rufolo que se celebra todos los años durante largos meses, en un escenario sorprendente montado de espaldas al acantilado y con vistas memorables. Precisamente Villa Rufolo es una visita imperdible: aunque la entrada cuesta cinco euros, incluso cuando no hay recitales o conciertos se puede disfrutar de un lugar bellísimo enclavado en una ubicación privilegiada. No hay demasiado para hacer en Ravello más que visitar la gran iglesia y la amplia Piazza Centrale y sus pequeñas callecitas, donde se respira serenidad. Quienes quieran almorzar en un restaurante de buena comida y vistas tan únicas como hipnóticas deberían buscar el Hotel Villa Maria, bajando por Via San Francesco. Para aquellos que busquen una jornada de playa en un pueblo fascinante está la otra perla de la Costa Amalfitana, Positano. Es un conjunto de edificaciones amontonadas sobre la ladera de la colina, con vista al mar Tirreno y una playa de pequeñas piedras (su única contra es que no hay arena). Los ómnibus llegan hasta la ruta y desde allí hay que descender unos cien metros por abruptas pendientes y escalinatas entre las casas, para desembocar repentinamente en la playa. Hay una buena oferta gastronómica de cara al mar, pero subiendo las escaleras se encuentra Valle dei Mulini, una pastelería con dulces increíbles y una buena carta para almorzar. Pero la varidad de playas de la Costa Amalfitana es mucho más generosa, con lugares como Praiano, Laurito, Minori, Maiori, Arienzo, Vietri sul Mare, Marina del Cantone, Cetara… A todos ellos se llega desde Sorrento en ómnibus, en un recorrido vertiginoso asomado al precipicio. Para ir a Amalfi y Positano también está la opción del ferry.

Cómo llegar

El aeropuerto Napoli/Capodichino es el más cercano de la zona, a cinco kilómetros del centro de Nápoles, con conexión por ómnibus o taxi. Desde Roma hay varios trenes diarios directos a la estación Napoli Centrale que demoran 2h15m y el de alta velocidad (Frecciarossa) que cubre el trayecto en la mitad del tiempo. De Napoli Centrale sale la línea de tren Circumvesuviana que pasa por Pompeya y llega hasta Sorrento. Desde Nápoles se puede llegar por vía marítima a Sorrento y a la isla de Capri, estas dos también conectadas entre sí por ferry. Para llegar a la Costa Amalfitana (Amalfi y Positano) hay ómnibus de línea y ferrys desde Sorrento. A Ravello se llega en ómnibus desde Amalfi.

Visa, pasaporte y requisitos

Los ciudadanos de la Unión Europea (espacio Schengen) y de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, México, Paraguay, Uruguay y Venezuela (entre otros) no necesitan visa para ingresar a Italia si la permanencia será menor a noventa días. Quienes necesiten visa deberán solicitarla en un consulado o embajada italiana. El pasaporte debe tener una vigencia mínima de tres meses en el momento de ingreso. Para ingresar a la Comunidad Europea es obligatorio contar con un seguro de viaje con una cobertura mínima de 30.000 euros. No hay vacunas obligatorias para ingresar a Italia, pero sí hay que contar con un billete de avión de ida y vuelta, y con las reservas de hospedaje o con una “carta de invitación” de un ciudadano italiano. Quienes se alojen en una casa particular también deben declarar su arribo a Italia en una jefatura policial.

Dinero

En Italia la moneda es el euro (€) y en la mayoría de los comercios de la zona se aceptan tarjetas de crédito y de débito, aunque algunos se manejan sólo con efectivo.

Clima

En la zona de la Ciudad Metropolitana de Nápoles (que incluye Nápoles, Pompeya, Sorrento y Capri, con la Costa Amalfitana muy cerca de sus límites) la temperatura máxima ronda los 12º en enero, con una mínima de 4º, mientras que en julio hay 29º de máxima y 18º de mínima. La temporada de lluvias va de octubre a febrero, aproximadamente con nueve días mensuales de precipitaciones. Junio y julio son los meses más secos, con medias mensuales por debajo de los 35 milímetros.

Idioma

La lengua napolitana tiene numerosas diferencias con el italiano estándar y está más relacionado con el siciliano, y se distingue por la economía de vocales en su uso. Además, cada pueblo tiene su dialecto con modificaciones menores. Al ser ciudades muy turísticas, la mayoría de los italianos de la zona de Nápoles pueden entender frases básicas en otros idiomas, como inglés o español. En la entrada Italiano básico para turistas hay una lista de palabras y frases comunes.

Cómo moverse

En Nápoles, el metro es muy útil ya sea para desplazarse desde la estación Napoli Centrale (que conecta con la estación subterránea Garibaldi) a la ciudad y también dentro de Nápoles, además de contar con correspondencias con los funiculares (hay dos que suben hasta el monte del Castillo Sant’Elmo). Hay distintos tipos de tarifas: unitaria, combinada (para hacer las correspondencias),  el billete giornaliero (para utilizar durante todo un día) y los pases semanales y mensuales. En Sorrento las distancias son muy reducidas, aunque la diferencia de altura de la ciudad se puede evitar con busetas (pequeños ómnibus), un elevador público pago o taxis (o con agotadoras escaleras). En Capri hay ómnibus y un funicular que sube desde la Marina Grande al centro (Piazzetta Umberto I), y desde allí se puede ir en ómnibus a Anacapri, la Grotta Azzurra y la Marina Piccola. En la isla también hay taxis aunque son caros.

Dónde alojarse

Lo mejor para conocer toda la zona es hacer base en Sorrento. Es una ciudad pequeña y lo ideal es hospedarse cerca de la Piazza Tasso, para tener a mano la estación de la línea Circumvesuviana y la Marina Piccola, que es de donde salen los ferrys. También hay buenos hoteles en la zona de la Marina, pero hay que tener en cuenta que cada vez que uno vaya al centro, a tomar un ómnibus o el tren, hay que hacer todo el camino hacia arriba. En los alrededores de Sorrento suele haber buenos hoteles pero no son recomendables si no se dispone de movilidad propia. Para alojarse en Nápoles lo mejor es encontrar una ubicación en el centro histórico, cerca de Via Toledo, con la salvedad de que la zona de Quartieri Spagnoli (al oeste de Via Toledo) es la parte más auténtica de la ciudad pero también la más sombría por las noches. Otra buena opción, tranquila y elegante, es Vomero, en la altura de la colina, aunque habrá que tomar el funicular cada vez que se desee bajar al centro.

En la sección Mapas de Nápoles y Sorrento hay algunos mapas personalizados que serán útiles para visitar por primera vez la zona.
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