Barcelona

Consejos antes de visitar Barcelona (España)

  • Caminar y caminar. Más de cinco mil personas se suben por día al bus turístico de Barcelona. No puedo dejar de pensar que es muchísima gente que pierde tiempo, dinero y diversión. Es que la ciudad parece especialmente diseñada para disfrutarla a pie, las distancias entre los principales puntos turísticos es acotada, y la mayoría de sus calles está repleta de joyas y rincones únicos. No hay nada más placentero que perderse en la cuadrícula perfecta del Quadrat d’or del barrio Eixample, con sus deliciosas construcciones modernistas a cada paso, o en la quietud verde del cerro Montjuïc, o en el laberinto medieval del Barri Gòtic, o en la diversión de las Ramblas, o en el curioso trazado de Barceloneta, o en el encanto decadente de El Raval, o en la fiesta interminable de El Born… Cada paso ofrece una nueva postal, un escenario digno de fotografiarse, y la mejor manera de aprovecharlo al máximo es caminando. Y si caminamos demasiado y ya las piernas no responden para el regreso, siempre hay cerca una estación de metro salvadora. Para tener una noción de las distancias en Barcelona, los puntos turísticos más alejados quizás sean Park Güell del Monumento a Colón, al final de la Rambla, separados por unos cinco kilómetros; o el Parc de la Ciutadella del Camp Nou, una caminata de unos siete kilómetros. El resto de los “lugares obligatorios” para visitar en la ciudad se concentran en un área de aproximadamente ocho kilómetros cuadrados.
  • Barcelona1 - MNACVisitar museos y galerías de arte. Hay de todo y para todos los gustos. La oferta es impresionante y la calidad de los museos es sorprendente. Apenas algunos de los imprescindibles: Fundación Miró y el increíble Museu Nacional d’Art de Catalunya en Montjuïc, el Museo Picasso y El Born Centre Cultural en El Borne, el Museu d’Art Contemporani en El Raval, el Museo de la Historia de Catalunya en Barceloneta, y también el Museo Marítimo, el Centre de Cultura Contemporània, el Museo de la Ciencia, el Museo de Arqueología… Incluso el museo taurino de la Plaza Monumental de Toros, algo descuidado y con pocas piezas en exposición, vale la pena solamente para bajar al ruedo e imaginarse tiempos no muy lejanos con el tendido abarrotado a sol y sombra. Son tantos los museos que lo mejor será elegir un puñado y dejar otros para una próxima visita. En lo más visitados suele haber larguísimas filas para sacar entrada, es preferible comprarlas por internet al menos el día anterior.
  • Más allá del arte. Hasta el viajero más ilustrado puede cansarse de ir de museo en museo. Para esos momentos están los deliciosos parques, o quizás los grandes centros comerciales, ¿y por qué no ir a ver animales? No hay en Barcelona demasiados lugares para encontrarse con fauna en su hábitat natural, pero sí están L’Aquàrium (la segunda atracción más visitada de la ciudad) en el puerto y el zoológico en el Parc de la Ciutadella, donde alguna vez estuvo Copito de Nieve, el mundialmente famoso gorila albino. Los amantes del fútbol también tendrán otra visita impostergable: el Camp Nou, el imponente estadio del Barça. Otra de las atracciones de la ciudad es la Font Màgica, frente al Museo Nacional d’Art de Catalunya, que en otoño-invierno tiene un espectáculo de agua y luces de 19 a 21 y en los meses más cálidos funciona de 21 a 23.
  • Barcelona2 - GaudiExplorar el legado de Gaudí en Barcelona. Los amantes de la arquitectura quedarán hipnotizados con Barcelona, especialmente con la obra de Antoni Gaudí. Hay muchísimas construcciones en la ciudad del máximo representante del modernismo catalán, pero cuatro de ellas concentran la atención del turista: la deslumbrante Casa Milà (mejor conocida como La Pedrera), la señorial Casa Batlló, el divertido y fotogénico Park Güell y el gran ícono local, La Sagrada Familia. Quienes visiten la monumental basílica, después de sacar cientos y cientos de fotos no deberían pasar por alto el museo del sótano, que permite tener una aproximación de lo que representó su construcción y los desafíos que todavía quedan por delante (estiman que finalmente estará concluida en el 2026). Pero el modernismo catalán no termina en Gaudí, y buenos ejemplos son la Casa Amatller, el Palau de la Música, la Casa Lleó Morera, la Casa de les Punxes y el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, entre tantos otros.
  • No dejarse amedrentar por la variedad de platos. Cualquier taberna más o menos decente tiene menúes con páginas y páginas de pintxos, tapas, cocas, aliolis, embutidos, cerdos, pescados, mariscos, ensaladas, bocatas… realmente parece un universo nuevo de comidas. No es tan así. No soy nadie para decir que la gastronomía catalana es deliciosa, pero vale la pena probar de todo, cualquiera se da cuenta rápidamente que cada pequeña variación en los platos recibe una nueva denominación. Y no está permitido pasar por Barcelona sin probar un bocata de fuet o un pintxo de buen jamón de cerdo ibérico. Por supuesto, acompañado por patatas bravas y una caña bien helada, la típica cerveza tirada. Algunas de las mejores opciones gastronómicas (con precios de lo más razonables) están en El Born, y para los que quieran comer al paso el lugar ideal es La Boquería, el divertido y colorido mercado en plena Rambla.
  • Barcelona3 - Park GuellDesde las alturas. La elegancia de la cuadrícula perfecta de Barcelona merece disfrutarse desde lo más alto, siempre con La Sagrada Familia y la Agbar como íconos distintivos de la ciudad. Hay muchos miradores, como el Monumento a Colón, las colinas de Tibidabo o Montjuïc (se puede subir en teleférico desde el puerto pero es mucho más barato combinar metro + funicular en la estación Paral·lel), las terrazas del Museo Nacional d’Art de Catalunya, las baterías del Turó de la Rovira, el piso superior de la iglesia de Santa Maria del Pi, el mirador de Park Güell o incluso el centro comercial Las Arenas en Plaza de España y el patio de comidas de El Corte Inglés, que tiene una preciosa vista de Plaza Catalunya desde el octavo piso.
  • Ir de copas a Gràcia. En los últimos tiempos, el barrio de Gràcia se convirtió en el epicentro de la movida juvenil. Ya desde la tarde la Plaça de Sol se llena de adolescentes y no tanto compartiendo charlas, y por la noche los bares están repletos de parejas y grupos jocosos entre tragos y pintxos. Hay muchos cafés y buena oferta gastronómica, y es una buena opción para escapar del recorrido “guiri”, como denominan al estereotipo del turista. Y también está cerca del centro.
  • Barcelona4 - TossaEcharse al sol en la Costa Brava. Al norte de Barcelona, las playas de la Costa Brava no están lejos y son únicas, ¿por qué no dedicarles al menos una jornada para disfrutar del sol del verano y pegarse un chapuzón en el Mediterráneo? Hay cientos de opciones, como las rocosas del encantador pueblito de Cadaqués, las siempre animadas de Lloret de Mar, las nudistas de Blanes o las casi vírgenes de Gola del Ter. Para llegar a estos oasis hay que acercarse a la estación del Nord, a pasos del Arc de Triumf, tomar un ómnibus y en poco más de una hora disfrutar de, por ejemplo, el mar cálido y cristalino de Tossa de Mar y su castillo asomado al Mediterráneo. Los que no quieran alejarse demasiado del centro tienen las playas de Somorrostro o Barceloneta.
  • Català, no castellano. “Si vamos a España no hay que preocuparse por el idioma”, dirá más de uno. Pero no, el idioma en Catalunya es el català. Otro preconcepto es que el catalán es fácil de entender para cualquier hispanoparlante, pero tampoco es verdad: es fácil adivinar qué dicen las señales de tránsito pero cuando hablan entre ellos cualquier improvisado se quedará sin entender ni una sola palabra más allá del “hola” y el “adéu”. Lo bueno es que todos los catalanes hablan español (castellano, aclaran ellos) y que muy respetuosamente se dirigirán en “nuestro” idioma a cualquier turista español o latinoamericano.
  • Barcelona5-RamblaRecorrer Las Ramblas. El último punto de la lista quizás sea el primero del itinerario de la mayoría de los viajeros que pisan Barcelona. La diagonal que divide El Raval del barrio Gótico comienza en Plaça Catalunya y tiene decenas de bares y restaurantes, el mercado de La Boquería, construcciones señoriales, pequeñas plazas escondidas a poco pasos, quioscos de flores, hermosas esculturas y también estatuas vivientes, centenares de turistas fotografiándolo todo, y el Monumento a Colón al final, justo antes del puerto. Para quienes gustan de las excentricidades, poco antes de donde termina la Rambla está el Museo de Cera, pero hay que hacer unos pasos más por una callecita lateral para llegar a un bar llamado “El Bosc de Les Fades”, que en realidad es un oscuro bosque bajo techo con una decoración de lo más bizarra.

Cómo llegar

El aeropuerto de Barcelona-El Prat está a 15 kilómetros de la ciudad y, si bien recibe vuelos directos desde muchos rincones del mundo, la mayoría que llega desde América lo hace a través de Iberia con escala en Madrid-Barajas. También tiene una gran conectividad con el resto de España, principalmente con la aerolínea Vueling. La línea de tren R2 Norte conecta el aeropuerto con la ciudad, también se puede ir en ómnibus urbano o interurbano y en taxi (hasta Plaça de Catalunya debería costar menos de 30 euros). La estación del Norte (Barcelona Nord) es la estación ómnibus más importante de Barcelona por sus conexiones nacionales e internacionales, y tiene gran cantidad de servicios hacia las localidades de la Costa Brava. Está en construcción (prevista para 2019) la estación ferroviaria intermodal Barcelona-La Sagrera, que planea convertirse en la mayor infraestructura ferroviaria de Cataluña.

Visa, pasaporte y requisitos

Los ciudadanos de la Unión Europea (espacio Schengen) y de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, México, Paraguay, Uruguay y Venezuela (entre otros) no necesitan visa para ingresar a España si la permanencia será menor a noventa días. Algunos de los países que sí necesitan visa son Bolivia, Cuba, Ecuador, Guyana, Haití y Jamaica, la cual deberá tramitarse en un consulado o embajada española. El pasaporte debe tener una validez que abarque todo el período de estancia prevista. Para ingresar a la Comunidad Europea es obligatorio contar con un seguro de viaje con una cobertura mínima de 30.000 euros. No hay vacunas obligatorias para ingresar a España, pero sí hay que contar con un billete de avión de regreso, y con las reservas de hospedaje o con una “carta de invitación” de un ciudadano español que habrá tramitado en un destacamento policial. Las autoridades aduaneras también pueden pedir la acreditación de medios económicos, en base a 64,14 euros por día y por persona, con un mínimo de 577,26 euros por persona, que puede ser en efectivo, con tarjeta de crédito (aportando el último resumen mensual) o con cheques de viajero.

Dinero

En España la moneda es el euro (€), que en julio de 2016 cotizaba a 1,10 dólares (€1,00 = u$s1,10). En la mayoría de los comercios de Barcelona se aceptan tarjetas de crédito y de débito.

Clima

Tiene un clima mediterráneo marítimo, con temperaturas entre 15º y 9º en enero, y en julio una máxima media de 29º y una mínima de 23º. Los meses más lluviosos son septiembre y octubre, en torno a los 90 milímetros de precipitación y ocho días de lluvias mensuales, mientras que junio y julio son los más secos.

Idioma

El idioma oficial de la región es el catalán, que aunque parece similar al español se hace difícil de comprender ante un interlocutor de habla fluida. De todas maneras, la inmensa mayoría domina el español y, como regla general de buena predisposición, apenas advierten que el turista habla en castellano se dirigen a él en su idioma.

Cómo moverse

Barcelona tiene una extensa red de metro, bien comunicada con el centro de la ciudad y muy útil para el viajero a la hora de conocer los destinos más alejados (como Park Güell o el estadio Camp Nou), así como para moverse dentro del radio más turístico. En la estación Paral·lel hay una conexión gratuita con el funicular que sube a Montjuïc. El gran nodo es la estación Catalunya, con conexión entre dos líneas de metro, trenes suburbanos, trenes de cercanías y ómnibus.

Dónde alojarse

Lo ideal para quien llega por primera vez a Barcelona es hospedarse lo más cerca posible de Plaça de Catalunya, muy cerca de las ramblas, el barrio Gótico, El Born, Eixample, Raval y el Paseo de Gracia. Cualquiera de esas zonas es también recomendable, aunque la parte de El Raval y las ramblas son algo sórdidas por la noche. Gràcia tiene una animada oferta nocturna y es la zona preferida por los más jóvenes, aunque puede quedar un poco a trasmano de la mayoría de las atracciones de la ciudad.

En la web

Hay cientos de blogs y sitios de internet dedicado a Barcelona. Entre tantas guías como Conocer Barcelona (que ofrece un buen primer pantallazo de la ciudad) aparece Mochileando por el Mundo con la exhaustiva lista de las “100 cosas que ver y hacer en Barcelona”. Un artículo del diario ABC recomienda las “Diez cosas que puedes hacer gratis en Barcelona” (que no abundan), mientras que en Passaporte BCN hay una interesantísima guía con quince recorridos para hacer a pie por la ciudad (en català).

En la sección Mapas de Barcelona hay algunos mapas personalizados que serán útiles para visitar por primera vez la ciudad catalana.
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