Lisboa

Consejos antes de visitar Lisboa (Portugal)

  • Prepararse para las calles más empinadas de Europa. El mapa turístico de Lisboa es muy simple: Baixa en el centro de cara al río Tajo, Alfama, Chiado y Alto en los alrededores, avenida Liberdade al norte, Lapa al oeste, y fuera del plano Belém y Parque das Nações. Pero hay que tener en cuenta es que el mapa de Lisboa miente: todo parece cercano (y en realidad lo es), pero “La ciudad de las Siete Colinas” no se ganó su apelativo sin razón. Justamente, uno de los grandes atractivos de la capital portuguesa es su caprichosa topografía cuesta arriba y cuesta abajo, hay calles con una pendiente tan pronunciada que una casa está tres metros más arriba de la siguiente. Esto es, hay que tener un buen estado físico para ir de Baixa Pombalina (el barrio a nivel del mar) hasta el Alto (a unos 70 metros de altura) o Alfama (su punto más elevado es el Castelo de São Jorge, a 95 metros por sobre el río Tajo). A manera de ejemplo: rua dos Fanqueiros está en el llano, en Baixa, y la siguiente calle paralela, Madalena, está treinta metros más arriba, ya en Alfama. Los que se nieguen a subir escaleras o trepar por una calle con una inclinación imposible podrán optar por los ascensores o elevadores, aunque la mayoría son demasiado caros para un trayecto tan corto. Un truco: hay tiendas como Fnac, en Chiado (el barrio que conecta Baixa y Alto) que tienen escaleras mecánicas y, de pronto, uno sale a la calle paralela varios pisos más arriba.
  • 01-LisboaMejor recorrerla despacio. Lisboa es una ciudad serena, su gente es apacible, su tránsito es amable. Lo ideal es tener mucho tiempo disponible para conocer sus principales puntos turísticos y perderse en cada calle, cada esquina es una foto imperdible, cada plaza es una invitación a relajarse. La ciudad tiene postales únicas metro a metro, con infinidad de calles de recorridos imposibles en torno a las colinas y casas coloniales con balcones de barandas de hierro y prendas colgadas secándose al sol al alcance de la mano. Rua Augusta, la peatonal en el corazón del centro histórico, es un excelente debut para los recorridos lisboetas, con sus locales comerciales, sus restaurantes y sus artistas callejeros, para desembocar en el gran arco que precede a la histórica Praça do Comercio (el Terreiro do Paço que fuera testigo de la Revolución de los Claveles) y terminar de cara al río Tajo. Pero Lisboa no tiene un recorrido fijo, cada rincón ofrece instantáneas únicas.
  • ►Visitar algunos de sus museos imperdibles. La oferta de museos en Lisboa es tan amplia como tentadora. Se pueden recorrer colecciones de todo tipo, desde marionetas (en Lapa) o carruajes antiguos (en Belém) hasta el Museo del Fado (en Alfama), el Museo de Oriente y su acervo asiático (en Lapa, casi sobre el puente 25 de Abril, hay que tomar el tranvía 15E o el 18E), el Museo Nacional del Azulejo (algo alejado, pasando Alfama, ómnibus 718, 742 y 794) y el Museo de Arte Contemporáneo (en Chiado). Pero hay tres imperdibles. El Museu Coleção Berardo está en Belém, es gratuito y tiene una deslumbrante colección de los siglos XIX y XX, y tiene obras de Dalí, Warhol, Cezanne, Picasso, Francis Bacon, Roy Lichtenstein, Man Ray, André Breton, Miró, Botero, Chagall, Magritte, Keith Haring, Mondrian… El Museu Calouste Gulbenkian (hay que bajar en la parada São Sebastião del metro) es maravilloso, con seis mil piezas de arte moderno y antiguo que incluyen monedas romanas, tapetes persas, vajilla china, esculturas de Rodin, obras de Rembrandt, Rubens, Quentin de La Tour, Carpaccio, Manet, Renoir y Degas, entre tantas otras. Finalmente, en Casa dos Bicos está la Fundação José Saramago, un recorrido inolvidable por la vida del escritor.
  • 02-Tuk tukUsar el transporte público. No debe haber sistema de transporte público más simple: la misma tarjeta sirve para todo excepto para los taxis. Hay que adquirir la tarjeta Viva Viagem (o la 7 Colinas, son iguales y sólo varía el diseño), cargar la cantidad deseada en cualquier máquina expendedora (están en todas las estaciones de metro) y utilizarla en cualquier metro (las conexiones son gratuitas), tren (comboio), ómnibus (carris), tranvía (elétrico), ferris (para cruzar el Tajo), ascensores y el elevador Santa Justa. Se puede combinar ómnibus y metro sin costo extra. La única salvedad es que las tarjetas no se pueden compartir, hay que comprar una Viva Viagem para cada pasajero (son muy económicas) y recargarlas por separado. El metro llega hasta el aeropuerto y cubre casi todos los puntos turísticos (con excepción de las zonas de Lapa y Belém), incluyendo el Jardim Zoológico. También hay autobuses turísticos (aunque en lo personal creo que son una pérdida de tiempo) y se puede dar un paseo en los divertidos tuk-tuks, esas motos con una cabina posterior que viajan a toda velocidad por las pendientes de la ciudad. En cuanto a los trenes, hay que dirigirse a la estación Santa Apolónia para ir a las localidades del este y sur de Portugual, en Rossio (junto al metro Restauradores) parten rumbo al norte y al oeste (incluyendo la muy visitada Sintra), y hay que tomar los trenes en Cais do Sodré para ir a la ciudades costeras Estoril y Cascais.
  • 03-Eletrico►Subirse a un elétrico. La visita a Lisboa no está completa sin un viaje en los clásicos tranvías. En Praça da Figueira empieza el recorrido del 15E, que va hasta Belém. El otro elétrico famoso es el 28E, que comienza en Jardim da Estrela y recorre en bajada Lapa, Alto, Chiado, y Baixa en las cercanías del Terreiro do Paço, para terminar trepando por Alfama. También están los elevadores o ascensores, que no se diferencian demasiado en estética de los elétricos y cubren pequeñas distancias en pendiente: son el elevador da Glória (desde Praça Restauradores al Miradouro São Pedro de Alcántara) y el ascensor da Bica (para subir desde la zona de Cais do Sodré al barrio Alto). Los otros elevadores son simplemente ascensores tal como los conocemos en cualquier otra parte del mundo, el que va de Baixa a Castelo (gratis) y el Santa Justa (bastante caro y siempre con largas colas), que sube hasta el Alto y tiene excelentes vistas de Baixa.
  • ►Relajarse con el idioma. El portugués europeo puede sonar extraño en un primer encuentro, más aún para quienes están más familiarizados con la lengua hablada en Brasil. Tiene una pronunciación muy cerrada, marcando mucho las “eses“, pero suele resultar más cómodo para los hispanoparlantes por la ausencia del jeito carioca; por ejemplo, “caliente” no se pronuncia quenchi sino “quente“, y “buen día” es “bom día” y no bom tchía como en Rio de Janeiro. Los que conozcan algo del portugués de Brasil deberán saber que algunas pocas palabras son distintas, como jugo (“sumo” en vez de zuco), menú (“ementa” en lugar de cardápio), desayuno (“pequeno-almoço” por café da manhã), “autocarro” o simplemente “carris” en vez de ónibus, “combioio” para referirse al tren y “elétrico” al hablar de un tranvía. Hay dos que pueden resultar imprescindibles: el café con leche es “galão” y la cerveza tirada (chopp en Brasil) aquí es “imperial“. Pero ante los amables lisboetas no es necesario hacer gala de un buen portugués, ya que una gran mayoría puede hablar en un casi perfecto español.
  • 04-Alfama►Perderse en las callecitas de Alfama. El barrio bien podría ser el equivalente lisboeta del Montmarte de Paris: laberínticas calles empinadas llenas de encanto y ambiente colonial. Es el hogar del fado, la música tradicional portuguesa, y hay numerosos bares y restaurantes con artistas en vivo (los más renombrados son Tasca do Chico, Perreirinha de Alfama y Clube de Fado, aunque hay muchos otros). También están la ya mencionada e impostergable Casa dos Bicos, el Museo del Fado, el Panteón Nacional, el Museo del Teatro Romano (una buena oportunidad para recorrer antiguos yacimientos arqueológicos) y la bella Catedral de Lisboa (también llamada , ubicada en una esquina imposible). Los martes y sábados hasta las 16 funciona la Feria da Ladra, un mercado callejero con infinidad de artículos usados y antigüedades. En el punto más alto de Alfama está el Castelo de São Jorge, que regala algunas de las más memorables panorámicas de la ciudad y el río Tajo.
  •  ►Ir una noche a avenida Liberdade y otra al Alto. Lisboa tiene mucha actividad nocturna, pero quizás una de las salidas más divertidas sea avenida da Liberdade. un estupendo boulevard arbolado que durante el día muestra las vidrieras de las grandes marcas internacionales y cuando cae la noche tiene varios kioscos de cerveza y tragos con música a todo volumen para bailar al aire libre o escuchar a alguna banda en vivo de músicos callejeros. En el barrio Alto la movida nocturna es más dinámica, con muchos restaurantes y gran cantidad de pequeñísimos bares en los que se bebe de pie en plena calle.
  • ►Alejarse hasta Belém y el Parque das Nações. Belém, al oeste, tiene alguna de las postales más representativas de Lisboa. Hay numerosas atracciones, como el Museo Nacional dos Coches, el Centro Cultural Belém, el Museo de Arqueologia, el Planetario Calouste Gulbenkian, el Museo de la Marina y el Palácio de Belém, residencia oficial del presidente de Portugal. Pero no se puede dejar de visitar la manuelina Torre de Belém, el imponente Mosteiro dos Jerónimos (en cualquiera de los dos se puede comprar la entrada conjunta para evitar la segunda cola), el ya mencionado Museu Coleção Berardo y el Padrão dos Descobrimentos, un monumento de 50 metros de altura asomado al río Tajo que tiene a sus pies la clásica imagen lisboeta de una gran Rosa de los Vientos y el planisferio de los dominios de ultramar que alguna vez tuvo en su poder el imperio portugués (se puede acceder a la terraza para obtener la clásica instantánea). Para el final de la jornada, el postre: Pastéis de Belém, el único lugar del mundo (dicen ellos) en el que se preparan los típicos pastelitos de nata portugueses con la receta original de los monjes del Monasterio de los Jerónimos; la receta es un secreto compartido entre los dos dueños de la pastelería, quienes siempre viajan en distintos autos, comen platos diferentes si van al mismo restaurante y hacen todo por separado para evitar que el secreto se pierda ante cualquier accidente o atentado. El otro barrio turístico alejado del centro histórico es Parque das Nações, al noreste (hay que bajar en la fastuosa estación Oriente del metro, diseñada por Santiago Calatrava). Son cincuenta hectáreas destinadas a la Expo 98′ que terminaron por convertirse en otro de los íconos de la ciudad. Frente a la Estación de Oriente está el centro comercial Vasco da Gama. Se puede dedicar toda una jornada a recorrer sus paseos y jardines de cara al río Tajo, comer en alguno de sus restaurantes y visitar el gran Oceanário, el segundo museo de biología marina más gran del mundo, con 7.500.000 litros de agua y ocho mil ejemplares. Nada mejor que terminar el recorrido con una vista desde las alturas a bordo del teleférico que bordea el parque.
  • ►Disfrutar de su gastronomía. No conoce Lisboa quien no haya probado el cozido a portuguesa (que en Argentina podría confundirse a simple vista con un guiso de legumbres, verduras y alguna carne como pollo, ternera o cerdo) o no se haya “batido a duelo” con las espinas de una sardina a la parrilla. La cocina más característica de la zona es simple y contundente, y hay para todos los gustos. La gran oferta gastronómica de rua Augusta puede resultar un tanto guiri (dirían los españoles al referirse a las cuestiones más turísticas), pero no hay que dejar de recorrer la peatonal Largo do Jardim do Regedor (junto a la Praça Restauradores) atestada de restaurantes de toda clase y los adorables comedores de la no menos deliciosa Calçada do Duque (las infinitas escaleras entre la plaza Rossio y el barrio Alto). El secreto gastronómico mejor guardado de la ciudad es Mercado da Ribeira, un gran galpón entre Chiado y Cais do Sodré con locales de comida de toda clase y procedencia, muy animado y con excelente ambiente, y para todos los bolsillos.
  • ►Dedicarle un día a Sintra y alrededores. Sintra es una de las ciudades más encantadoras de Portugal, está rodeada por colinas con más de diez castillos con sus respectivos jardines, cada uno con su encanto particular. Quizás lo mejor sea enfocarse en solamente dos (a menos que pasemos varios días en la ciudad) y comenzar por Quinta da Regaleira, ya que en horas de la mañana suele haber una espesa niebla que no permite disfrutar de los hermosos castillos de las alturas. Regaleira tiene suntuosos jardines, hermosas construcciones, enigmáticos túneles y lagunas, y el sorprendente Poço Iniciático, una “torre invertida” que se entierra en las profundidades. Para la tarde la recomendación es el Parque é Palácio Nacional da Pena, un castillo que (dicen) inspiró a Walt Disney con sus diseños arabescos, sus formas manuelinas y sus colores impactantes. Es muy útil sacar el pase turístico para el día completo de ómnibus, ya que por un costo fijo (muy conveniente) se puede utilizar para subir y bajar hasta la entrada de cualquier castillo, y también para ir hasta Cabo da Roca (el punto más occidental de Europa, un faro y un precipicio donde reinan los vientos y que marcan el fin del Viejo Mundo) y hasta Cascais, una hermosa ciudad costera asomada al Océano Atlántico con excelentes playas. Para ir a Sintra hay que tomar el tren en la estación Rossio (junto a la estación restauradores del metro, al norte de Baixa y donde empieza avenida da Liberdade) y para regresar desde Cascais se debe tomar el tren que llega hasta la estación Cais do Sodré, a pocas cuadras del centro histórico de Lisboa.
  • ►Descubrir la simpatía de los lisboetas. Los habitantes de Lisboa suelen ser relajados y hasta algo tímidos, pero basta con animarse a entablar una charla para ganarse su confianza y perderse en entretenidas charlas con personas simpáticas y muy enamoradas de su tierra. Muchos incluso terminarán por revelarnos algunos trazos de la historia de la ciudad, buenas recomendaciones gastronómicas y secretos de las callecitas más escondidas.
  • ►Asomarse a los miradores. “La ciudad de las siete colinas” regala panorámicas increíbles en toda su geografía. En la zona de Lapa está el Miradouro Santa Catarina, en Alfama el castillo São Jorge y los miradores Santa Luzía y Portas do Sol, en el Alto el Miradouro São Pedro de Alcántara, pero también están el de Grácia, el de Senhora do Monte, el de Penha de França, el de Rocha do Conde de Óbidos, el del Parque Eduardo VII, el del elevador do Castelo… la lista es inabarcable y basta con caminar las calles de la ciudad para encontrarse en cualquier esquina con vistas que cortan el aliento.
  • Beber una ginjinha. Es una bebida alcohólica fabricada en base a ginja, un fruto similar a la cereza, de color rojizo fuerte y sabor aún más potente. No sólo se trata de probarla sino de participar del ritual: suelen tomarla en pequeños vasos que se compran en las diminutas tiendas de ginjinha donde no cabe más que una barra, por lo que lisboetas y turistas terminan reuniéndose en plena calle para compartir el trago y quizás alguna charla.

Cómo llegar

El aeropuerto da Portela se encuentra dentro de la ciudad de Lisboa. Cuenta con rutas desde el interior de Portugal, principalmente operados por TAP Portugal y compañías low cost, y vuelos directos desde Canadá, Estados Unidos, Brasil, Venezuela, Colombia, Rusia, Dubai, Israel y numerosos países de Comunidad Europea y algunos de África. Está conectado con el centro de la ciudad a través del metro por la línea Roja (Oriente), con transferencia a la línea Azul (Gaivota). También se puede utilizar el Aerobus, que cruza el centro y llega hasta Cais do Sodré. Lisboa cuenta con varias estaciones de tren, entre ellas Rossio, Cais do Sodré, Oriente y Santa Apolonia, desde las cuales es posible llegar a España mediante conexiones en Coimbra.

Visa, pasaporte y requisitos

Los ciudadanos de la Unión Europea (espacio Schengen) y de Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Uruguay y Venezuela (entre otros) no necesitan visa para ingresar a Portugal si la permanencia será menor a noventa días. Quienes necesiten visa deberán solicitarla en un consulado o embajada portuguesa. El pasaporte debe contar con una vigencia igual o mayor a toda la estadía en el país. Para ingresar a la Comunidad Europea es obligatorio contar con un seguro de viaje con una cobertura mínima de 30.000 euros. No hay vacunas obligatorias para ingresar a Portugal, pero sí hay que contar con un billete de avión de ida y vuelta, y con las reservas de hospedaje o con una “carta de invitación” de un ciudadano portugués. Quienes se alojen en una casa particular también deben declarar su arribo a Portugal en una jefatura policial.

Dinero

En Portugal la moneda es el euro (€) y en la mayoría de los comercios de Lisboa se aceptan tarjetas de crédito y de débito.

Clima

Lisboa es una de la capitales europeas más cálidas. En enero tiene una media máxima de 15º y una mínima de 8º, mientras que en julio las máximas rondan los 28º y las mínimas los 18º, aunque ha habido oportunidades en que la temperatura alcanzó los 40º. Julio y agosto son los meses más secos, con una gran diferencia con el otoño y el invierno, generalmente lluviosos y ventosos. La temporada de mayor precipitación se da entre octubre y enero, con más de cien milímetros mensuales.

Idioma

En todo el país se habla portugués europeo, que posee algunas variaciones ortográficas con el portugués de Brasil y una serie de diferencias en el vocabulario y la pronunciación, aunque es perfectamente comprensible una conversación entre hablantes de ambas variantes (ver “El portugués lisboeta y el carioca“). Muchos lisboetas entienden sin problemas el español.

Cómo moverse

El metro es muy útil para el visitante, ya que cubre con eficiencia el centro de la ciudad. Algunas estaciones son particularmente interesantes por su arquitectura, como Baixa-Chiado, Olivais, Cabo Ruivo y Oriente (diseñada por Santiago Calatrava). Para utilizar el metro hay que adquirir una tarjeta en las máquinas autoexpendedoras de cualquier estación, las cuales también sirven para la recarga. Las tarjetas (7 Colinas y Viva Viagem) son válidas para un solo pasajero y se pueden utilizar para el metro, los tranvías (elétricos), los ascensores, los trenes (comboios), los ómnibus (autocarros) y los barcos (ferrys) que cruzan por el río Tajo a Porto Bradão, Cacilhas, Seixal, Barreiro y Montijo. Los tranvías son un ícono de la ciudad y hay al menos dos que suelen utilizar los turistas, el 28E (que va desde Estrela hasta lo alto de Alfama, pasando por Baixa Pombalina y el centro histórico) y el 15E (que cubre la ruta entre el centro y Belém). Los ascensores son en realidad tranvías que sirven para evitar algunas de las pendientes más pronunciadas de Lisboa, como los ascensores Glória (que sube desde avenida da Liberdade hasta el Miradouro de São Pedro de Alcântara), Bica (entre Chiado y bairro Alto) y Lavra (de Liberdade hacia el noreste). El más reciente es el elevador Baixa-Castelo, un verdadero ascensor (hasta el momento gratuito) en dos tramos que conecta Baixa Pombalina con Alfama, en cercanías del Castillo San Jorge, al que se accede en un edificio en rua da Vitória y Fanqueiros. Con excepción del alejado barrio de Belém, la zona turística lisboeta es reducida y puede recorrerse a pie, aunque la ciudad es un laberinto de subidas y bajadas, muchas de ellas bastante exigentes.

Dónde alojarse

La zona de Baixa Pombalina es el núcleo turístico de Lisboa, con rua Augusta como epicentro, aunque no hay que descartar el área más al norte, en la parte de Restauradores y en torno a avenida da Liberdade. Alfama es el barrio más característico y auténtico, lleno de encanto; cuna del fado, sus miradores y pendientes recuerdan al Montmartre de París, pero sin dudas es el área más exigente para andar colina arriba y abajo. La zona de Chiado y Alto es la más animada por las tardes y cuando cae la noche, con una amplia oferta de restaurantes y bares. Todas estas áreas están repletas de hoteles, departamentos, hostels y pensiones.

En la web

Uno de los mejores sitios de internet en español sobre la ciudad es la Guía Nómada de Lisboa, con la más completa información para recorrerla de pies a cabeza sin perderse nada. Disfruta Lisboa sirve para dar un pantallazo general, al igual que Lisboando, con un apartado especialmente útil sobre los recorridos de los tranvías, lo mismo que la página oficial de Transportes de Lisboa. En el Portal das Nações se pueden conocer todas las atracciones del Parque das Nações, mientras que en Parques de Sintra está el detalle de los castillos que se pueden visitar en Sintra (con precios actualizados) y la posibilidad de comprar entradas combinadas.

En la sección Mapas de Lisboa hay algunos mapas personalizados que serán útiles para visitar por primera vez la capital portuguesa.
Anuncios

¿Preguntas? ¿Algo que opinar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s