Veinte recomendaciones de viaje

Quienes tenemos predilección por viajar y recorrer este inmenso e inabarcable planeta, vamos sumando millas y acumulando experiencia. Todo aquel que haya paseado por el Malecón de La Habana, haya subido a la torre Eiffel o se haya perdido en el Barrio Chino de Bangkok tendrá algún consejo para otro futuro viajero. Cuantas más millas, más consejos. Y algunas recomendaciones pueden servir para cualquier viaje. Vayan entonces veinte sugerencias para que nuestro viaje soñado se aproxime lo más posible a lo ideal.

01-Lista1.— Hacer una lista. Realizar con bastante antelación una lista completa de todo lo que irá a parar al equipaje. El truco funciona solamente si se tacha cada elemento una vez que está dentro de la valija, nunca antes. Lo último que se debe marcar en la lista son los pasajes, los documentos, los pasaportes, el dinero y las tarjetas; si falta eso estaremos en problemas, el resto de las cosas no son tan imprescindibles.

02-Tickets2.— Reservar “en secreto”. Conviene usar una ventana privada o incógnita del navegador al comprar los tickets por internet. Muchos sitios de aerolíneas y agencias de viaje utilizan cookies para averiguar si ya consultamos un precio o si buscamos cotización en alguna otra empresa, y los costos tienden a subir con cada visita. Otra opción es ir a Preferencias y borrar las cookies, por arte de magia aparecerá el primer precio que encontramos.

03-Hoteles3.— El mejor hotel. Siempre es difícil decidirse por un alojamiento en particular, todos se ven bien en las fotos de internet. Pero TripAdvisor casi nunca se equivoca: tiene miles de opiniones de gente que ya visitó esos hoteles y, aunque siempre hay algún viajero gruñón que pretende arruinar la reputación de un establecimiento porque “el jabón no olía bien” o “había humedad en un rincón del baño”, al haber tantos comentarios la tendencia suele ir en la dirección correcta. Esto es: si un hotel tiene 700 calificaciones con cinco estrellas, 1.200 con cuatro estrellas, 100 con tres, 50 con dos y diez con una sola estrella, lo más probable es que ese lugar sea el indicado para pasar nuestras vacaciones. Booking no sólo permite reservar sino que también tiene comentarios de pasajeros y se pueden filtrar las búsquedas por zonas, hoteles con wifi o si tiene aire acondicionado, por ejemplo.

04-Seguro4.— Contratar seguro de viaje. Nadie espera quebrarse una mano en un viaje, o toparse con una bacteria que le arruine la mitad de las vacaciones. Pero los imponderables ocurren. Lo mejor es ir prevenido, ya que en algunos lugares una urgencia puede costar lo mismo que el viaje completo, sin exagerar. Hay diferentes tipos de cobertura que se adaptan a cada necesidad. En la Unión Europea los seguros médicos son requisito indispensable para poder ingresar. En algunos países también exigen determinadas vacunaciones.

05-Equipaje5.— Pesar el equipaje. Es una buena idea comprar una pequeña balanza de mano y antes de cargar al máximo las maletas averiguar cuál es el peso límite que acepta nuestra aerolínea. Parece obvio pero no está de más tener en cuenta que nuestras valijas siempre regresan más pesadas de lo que salieron (y no vale echarle la culpa a los regalos para los familiares y los amigos).

06-Handbag6.— El bolso de mano. Mientras que las aerolíneas suelen ser estrictas con el peso del equipaje de bodega, casi nunca se toman el tiempo de verificar que el bolso de mano exceda el límite. Aunque habrá que tener muchas consideraciones: que no sea exageradamente grande, no llevar encendedores ni objetos cortantes (la Victorinox y el cortauñas deben ir en el equipaje de bodega), los líquidos y cremas deberán estar en envases individuales que no excedan los 100 mililitros y dentro de una bolsa de plástico transparente con cierre y, por supuesto, no se pueden llevar sustancias explosivas, químicas, tóxicas o armas. Para los vuelos largos son útiles las toallitas húmedas perfumadas para asearse y los dentífricos más pequeñitos. También es un buen consejo llevar los aparatos electrónicos en el bolso de mano: no es raro que “desaparezcan” misteriosamente los objetos más caros del equipaje en bodega, que además siempre es maltratado por el personal de absolutamente todas las aerolíneas del mundo. No hay que olvidar llevar alguna prenda de abrigo, las cabinas de los aviones pueden alcanzar temperatura cercanas a un freezer incluso en el verano. Quienes son más complicados para conciliar el sueño quizás quieran añadir un antifaz, una almohada inflable, tapones para los oídos y hasta algún relajante muscular.

07-Check-in7.— Hacer el check-in en línea. Algunas veces, cuando la suerte nos acompaña, los asientos de todos los que viajan con nosotros están uno junto al otro en el avión. Pero cuando esto no sucede la solución es hacer el check-in en línea, habitualmente disponible desde 24 o 48 horas antes del vuelo. No es un trámite sencillo pero vale la pena, y conviene hacerlo lo más pronto posible, cada vez son más los que reservan sus lugares a través de internet y en un rato pueden desaparecer todas las ubicaciones contiguas. Un secreto: el sitio Seat Guru muestra la configuración de los aviones de todas las compañías aéreas, y recomienda los mejores asientos y los que tienen problemas (como aquellos que no se reclinan y los que dejan poco espacio para las piernas, por ejemplo). Otro truco: los asientos del fondo son los que acostumbran quedar vacíos cuando el vuelo no va completo (con suerte podremos dormir en una fila triple), suelen ser los primeros en abordar en los viajes intercontinentales y son los más cercanos a los baños y la cocina, en caso de que estemos sedientos o tengamos un ataque de hambre (siempre hay algún bocadito gratis).

08-Tramites8.— Prestar mucha atención durante los viajes. Es preferible que uno solo de los pasajeros ponga toda su atención en los trámites y traslados. Si las tareas quedan repartidas al azar entre todos los que viajan juntos, quizás alguna quede desatendida y una distracción en un aeropuerto puede significar un dolor de cabeza. La recomendación es entonces que quien esté a cargo de la noble tarea ponga todos sus sentidos al servicio de papelerío, trámites, números de vuelo, letras de pasillos, horarios, combinaciones de metro, etcétera, y recién cuando las valijas entran a la habitación disfrutar el viaje. Es cierto, el resto de los acompañantes va a divertirse más relajadamente con las alternativas del viaje, pero alguien tiene que hacer el trabajo sucio y garantizar que todo vaya sobre ruedas. Lamentablemente, quien viaja solo no tendrá más opción que estar atento a todo.

09-Equipaje9.— Identificar el equipaje. Siempre pasa lo mismo: cuando la cinta transportadora empieza a rodar, todas las valijas son grandes, negras… todas iguales. Conviene atar en las manijas algún pañuelo que reconozcamos fácilmente para poder distinguirlas rápidamente entre la multitud de viajeros apurados por recoger sus maletas. Otra recomendación importante para las valijas: es mejor que tengan cuatro ruedas, realmente lo van a agradecer en más de una oportunidad.

10-Mapas10.— Diseñar mapas personalizados. Hacer mapas con el detalle de los lugares que nos gustaría visitar, acotados por barrios o zonas (tal como se pueden encontrar en este blog, pero lo ideal es hacerlos “a medida”). Es lo mejor para aprovechar al máximo la estadía en cada lugar. Siempre habrá tiempo para modificar los planes sobre la marcha o incluso descartar por completo algún mapa de una zona en particular y dejarse perder en algún barrio al azar, pero es mejor tenerlos preparados: en el caso contrario (intentar recorrer la mayor cantidad posible de sitios que nos parezcan interesantes) una vez que estemos en el destino va a ser demasiado tarde.

11-Comida11.— Organizar las comidas. Para quienes gusten de recorrer y explorar al máximo un destino deberían desayunar fuerte, almorzar o merendar al paso y cenar bien. Por un lado, permitirá ahorrar: por más abundantes que sean, los desayunos siempre son más baratos que los almuerzos. También permite organizar mejor el día: no habrá que detener el ritmo durante noventa minutos para almorzar y un buen rato más para empezar la obligada digestión después de un atracón. Si en algún momento el hambre arrecia, en cualquier rincón del mundo siempre hay un barcito o un vendedor ambulante salvador.

12-Comer barato12.— Comer barato. En los alrededores de los sitios más concurridos por turistas los precios de bares y restaurantes pueden resultar excesivos. Muchas veces basta apartarse una o dos cuadras de los recorridos tradicionales para encontrar comercios gastronómicos mucho más accesibles. El mejor método es elegir los comedores donde haya más lugareños y menos turistas. También es buena idea dejar las mañas en casa y animarse a probar platos nuevos, aunque en ocasiones nunca sepamos que era eso que comimos: quizás descubramos nuestra comida favorita.

13-Museos13.— Organizar las visitas a los museos. Algunos permiten comprar las entradas en línea y evitar colas. Otros tienen entrada gratuita en determinado día de la semana (aunque es de esperar que las filas sean interminables). Muchos cierran los lunes, aunque algunos eligen otro día para no abrir sus puertas. La respuesta siempre está en internet, sólo hay que saber buscar y planificar el itinerario para no llevarse sorpresas de último momento. Un buen consejo: en la mayoría de los museos se puede adquirir la entrada temprano y regresar más tarde, así que los que hospeden en Paris cerca del Museo del Louvre, por ejemplo, podrán sacar sus tickets a primera hora, ir sin apuro a hacer la fila de la torre Eiffel (que puede exasperar hasta a un monje tibetano) y regresar por la tarde para recorrer el Louvre. Un truco en particular para el Louvre: en vez de hacer las agotadora colas junto a la pirámide de cristal, ingresar por el centro comercial subterráneo junto al Arco de Triunfo del Carrusel (en dirección al jardín de Tuleries) y dirigirse directamente a las máquinas expendedoras de entradas.

14-Idioma14.— El idioma. Siempre es bueno tener un buen dominio del inglés, en la mayoría de los destinos —por más exóticos que sean— casi siempre hay alguien que se defienda con algunas frases que nos pueda sacar del apuro, o quizás algún viajero bien predispuesto que tenga al inglés como idioma nativo. Pero lo cierto es que en la gran mayoría de las ocasiones dos personas que hablan distintos idiomas encuentran la forma de entenderse mutuamente. Lo que sí es prácticamente imprescindible es aprender algunas frases de cortesía en el idioma del lugar que vayamos a visitar. Muchas veces pronunciaremos incorrectamente, o diremos alguna frase fuera de lugar, pero los locales apreciarán nuestro esfuerzo y se sentirán más cómodos intentando ayudarnos. En lo personal, yo no hablo tailandés pero en Bangkok me fue suficiente decir “sawtdee kraap” (hola), “khotóo” (disculpe) y “khob khum kraap” (gracias) para que el ocasional interlocutor me regalara una sonrisa. Incluso en Paris, donde los locales tienen su bien ganada fama de hoscos e insolidarios, luego de un “bonjour“, algún “excusez-moi” y un “combien ça coûte?” los parisinos se mostraron amables y voluntariosos. Una vez que se rompe el hielo, el inglés suele ser el mejor camino para continuar la conversación. Otra recomendación es cargar en el teléfono o la tablet el traductor de Google (ver ítem 17).

15-Costumbres15.— Aprender las costumbres. En Marruecos no están bien vistas las demostraciones públicas de afecto. En Francia resulta ofensivo llamar “garçon” a un camarero. En Tailandia no se debe tocar a los monjes, cerrar una puerta con los pies o hablar mal del rey. En China comen patas de gallo y en Vietnam comen perros. En la India te ofrecerán limpiarte las orejas en plena calle. No está de más informarse acerca de las costumbres de los países que iremos a visitar, e incluso conocer algunas leyes. Por ejemplo, la tenencia de cualquier droga en Indonesia puede penarse con la muerte, es bueno saberlo de antemano.

16-Place16.— Para no perderse. En algunos lugares no alcanza con aprender de memoria a recitar el nombre de nuestro hotel y la dirección completa, por más que estemos convencidos de que nuestra pronunciación en japonés es perfecta. Entonces, apenas lleguemos a nuestro hospedaje habrá que recordar pedir al conserje una tarjeta con el nombre del establecimiento y la dirección escrita en el idioma del lugar. Nadie está exento de perderse en San Petersburgo, por ejemplo, en cuyo caso la única manera de regresar al hotel puede ser subir a un taxi y mostrarle la tarjeta al conductor.

17-Electronicos17.— Utilizar toda la tecnología disponible. Viajar con un smartphone, una tablet o incluso una pequeña computadora portátil puede ser la solución a algunos de los habituales inconvenientes de los viajeros. Antes del viaje hay que cerciorarse que nuestros familiares y amigos tengan instalado el programa Skype, para poder hablar sin movernos del hotel y sin gastar un centavo; la gran mayoría de los hoteles tienen conexión wifi, pero no está de más tomar las prevenciones del caso antes de reservar. Y, para no perdernos jamás, descargar MAPS.ME y los mapas de los países que vayamos a visitar para poder utilizarlos en la calle, sin conexión a internet; el GPS nos indicará exactamente en cada momento dónde estamos parados (también hay un truco para descargar mapas de Google Maps, aunque no funciona con todos los países: hay que navegar hasta la zona que se quiere guardar y tipear “OK MAPS”). Otras aplicaciones que pueden sacarnos del apuro son TripIt (un organizador de viajes para apuntar recorridos e incluir los datos de vuelos y hospedajes), el traductor de Google (conviene descargar previamente el idioma necesario para usarlo sin conexión) y Foursquare (es el método ideal para encontrar un restaurante recomendable en las cercanías). Las tablets y las computadoras portátiles también permiten hacer los check-in por internet (ver ítem 3) para los vuelos internos o el regreso, con la precaución de tener a mano un pendrive para descargar los tickets e imprimirlos en algún local cercano. Los amantes de la lectura sabrán apreciar también un lector de libros electrónicos, como el Kindle, el Reader de Sony o el Papyre: permite llevar cientos de lecturas en un espacio muy reducido y con un peso mínimo; quienes desconfían de esta tecnología deberían probarla, ya que la lectura en estos dispositivos no difiere mucho de un libro de papel y no tiene nada que ver con la experiencia que proporciona una tablet, incluso se puede leer a pleno rayo del sol.

18-Adaptador18.— Cargar los electrónicos. La mayoría de los viajeros acostumbramos a cargar por la noche las baterías de nuestras cámaras, teléfonos y tablets, pero algunos hoteles tienen pocos enchufes y, lo que es peor, los enchufes son distintos en cada lugar del mundo. La mejor solución es viajar siempre con un adaptador universal y un triple. También es bueno recordar que para los dispositivos que se cargan con un cable USB se pueden utilizar los puertos de un televisor o cualquier electrónico que tenga entrada USB. No está de más comprar una batería portátil, que no son tan caras y resultan ideales para llevar en la mochila y cargar una tablet o un smartphone mientras caminamos por la ciudad.

19-Cloud19.— Respaldar la documentación. Hasta el viajero más atento puede perder el pasaporte, los tickets aéreos o cualquier documento. Por eso, lo mejor es tener una copia escaneada en la computadora portátil, la tablet o en la nube (Google Drive o Dropbox son muy útiles para el caso), listas para imprimirlas cuando sea necesario. También es útil fotocopiar el pasaporte y dejar el original a resguardo en el hotel para no correr el riesgo de perderlo en la calle. En el caso de que, efectivamente, el pasaporte se pierda, cualquier copia o respaldo agilizará los engorrosos trámites.

20-Candado20.— Tomar precauciones. No es necesario disponer de una caja de seguridad en un hotel para poner a resguardo lo más importante, pero es recomendable “no tentar” a la suerte. Cada vez que se deja la habitación por algunas horas, lo mejor es cerrar con candado el equipaje donde queden los aparatos electrónicos, los pasaportes y ese dinero que siempre llevamos “por si acaso”. Al fin y al cabo, los empleados de los hoteles pueden ser los más honestos, pero es una tentación evitable dejar un puñado de euros a la vista en una valija abierta.

21-Panorama20+1.— La paciencia del viajero. Como extra, quizás este sea el mejor consejo antes de aventurarse en un viaje. Pasamos meses, quizás años ahorrando para hacer el periplo soñado. Y, al llegar a destino (o incluso antes) surgen inconvenientes, o nos cruzamos con gente maleducada, o simplemente el plan perfecto comienza a arruinarse con pequeños detalles. La recomendación puntual es: no hay que enojarse, mantener una paciencia a prueba de balas. Cada minuto que pasemos ofuscados porque el ómnibus no llega a tiempo o peleando con un conserje de hotel, será un minuto menos para disfrutar de nuestras vacaciones. Simplemente habrá que intentar resolver lo mejor y más rápido posible el inconveniente, y aprovechar cada instante del viaje.

¡Y bon voyage!

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