Cartagena de Indias

CartagenaConsejos antes de visitar Cartagena de Indias (Colombia)

  • Recorrer la Ciudad Amurallada. Es lógico, cualquiera que sueñe con conocer Cartagena de Indias lo primero que querrá hacer es visitar la parte antigua, la zona amurallada. El consejo entonces es: hay que intentar permanecer todo el tiempo posible lo más cerca posible de la Ciudad Amurallada. Fuera de esos muros y esos baluartes, Cartagena es una ciudad bastante común, más allá de un par de atracciones que hay que conocer. Pero dentro del límite de las murallas está una de las ciudades coloniales mejor conservadas de Latinoamérica, sin dudas. Patrimonio de la Humanidad según la Unesco, Cartagena es un viaje al siglo XVI, una aproximación auténtica a la época colonial. Si bien muchas de sus construcciones terminaron por convertirse en hoteles, las fachadas mantienen su encanto original. Las calles angostas y adoquinadas, las casas pintadas de naranja que dominan la escena, las plazas que parecen calcadas de las novelas de Gabriel García Márquez, los carruajes turísticos que recorren el trazado, la música típica omnipresente y los olores de los restaurantes y vendedores callejeros terminan de dar forma al escenario perfecto. Tampoco hay que dejar de recorrer la muralla en sí misma con sus baluartes, el hermoso Teatro Heredia y la casa donde vivió Gabo, aunque más no sea para llevarse de recuerdo una foto junto a la despojada medianera. La ciudad vieja es vivaz, alegre, apacible y pueblerina, todo al mismo tiempo. La zona amurallada es bastante reducida como para recorrerla a pie, y las zonas de hostels (el barrio Getsemaní) o grandes hoteles (Bocagrande) están tan cerca como para llegar caminando y, si el calor arrecia, el viaje en taxi (todos tienen aire acondicionado a temperaturas bajo cero) costará poco dinero.
  • 01-La PopaIr a La Popa y el castillo. Fuera de las murallas hay pocas atracciones turísticas, pero dos de las imperdibles son el Convento de la Popa y el Castillo San Felipe de Barajas. El convento, claustro y capilla de Nuestra Señora de la Candelaria está en el cerro de La Popa, a 150 metros sobre el nivel del mar. Si bien el edificio colonial es pintoresco, desde los balcones puede verse toda la ciudad, incluyendo el sector del puerto y Bocagrande, la Amurallada y “la otra Cartagena”, la zona residencial. También está cerca del aeropuerto Rafael Núñez, por lo que es habitual ver los aviones atravesando la ciudad. Cerca de allí está el castillo, el cual conviene recorrerlo con un guía o una audioguía, o quizás estudiar previamente los detalles de esta fortificación inexpugnable del siglo XVI, una de las estructuras más grandes construidas por los españoles en América. Es toda una experiencia adentrarse en los túneles del castillo, diseñados de manera que los potenciales invasores se encontraran dentro de una trampa completamente oscura a merced de los guardias que se disponían en pequeños recodos y desde donde era prácticamente imposible fallar el disparo. Para visitar ambas atracciones puede arreglarse el itinerario de un taxi que nos permitirá trepar hasta La Popa sin morir deshidratados en el intento, nos esperará a que realicemos el recorrido y nos llevará al castillo; además, la mayoría de los taxistas son expertos guías turísticos. Al pie del castillo está también el famosos monumento de los Zapatos Viejos, inspirado en un poema de Luis Carlos López en el que Cartagena es comparada con un par de botas viejas. Para sacarse fotos dentro de los zapatos, indefectiblemente, habrá que hacer largas colas.
  • Disfrutar la cocina local. La experiencia de vacacionar en un All Inclusive de Cartagena puede solucionar la cuestión gastronómica pero va a privarnos de entrar a pleno en la cocina local, tan variada, sabrosa, abundante y original. Cualquier restaurante sirve platos típicos, pero los de la ciudad antigua suelen ser más caros que los que están ubicados fuera de las murallas. Basta alejarse unas pocas cuadras hasta Getsenamí para que los menúes resulten mucho más económicos.
  • 02-PlayasEvitar a las masajistas en la playa. Las playas más lindas de la zona están en Bocagrande, a poco más de un kilómetro de la Amurallada. Si el plan de viaje incluye algún otro destino como San Andrés o Barú quizás no valgan la pena, pero alguno quizás quiera refrescarse en un chapuzón con la ciudad antigua de fondo. Pero hay que advertirlo: la arena es grisácea, esas aguas amarronadas no se comparan con los destinos más vírgenes, suelen estar atestadas de gente y resulta particularmente agotador el permenente desfile de insistentes vendedores ambulantes. Querrán vendernos sombreros, anteojos de sol, collares y calzado para no lastimarnos con los corales (aunque ese riesgo sea inexistente en la zona). Pero lo peor son las masajistas, una verdadera plaga. Y los turistas con pulseras de All Inclusive son sus víctimas predilectas. Antes de que el vacacionante haga tiempo a reaccionar, ellas ya están refregando su piel —ninguna sabe ofrecer un auténtico masaje— con un unguento que luego resulta difícil de lavar. Dirán que es un regalo, pero en medio de la sesión se animarán a pedir sin sonrojarse hasta cuarenta dólares por cabeza. Y, luego de la lógica negativa a abonar el importe exigido, tratarán de intimidar instalándose con sus sillas en el lugar, ante la mirada del grupo de vendedores ambulantes que se exhiben desafiantes como si se tratara de una mafia muy bien organizada. Lo cierto es que son más molestas que peligrosas, pero lo mejor es ahuyentarlas apenas se acercan con una negativa firme. La más mínima sonrisa será entendida como un “sí”. Tampoco sirve de mucho dar aviso a los policías que acostumbran instalarse a la sombra de los árboles.
  • Conocer el Santuario San Pedro Claver. Hay varios museos en Cartagena, como el de Arte Moderno, el Museo del Oro o el interesante Palacio de la Inquisición, pero quizás una de los mejores formas de imaginar la vida de los primeros colonizadores es visitar la Iglesia, Claustro y Museo San Pedro Claver. Detrás de las modernas esculturas de la plaza San Pedro está el muy fotogénico templo jesuita y la casa del misionero Pedro Claver Corberó (donde se estableció en 1616) con sus jardines y frondosos árboles, las habitaciones donde vivió el religioso, una colección de artes plásticas y una exposición de arte sacro, un osario y hasta un pequeño y revelador museo arqueológico. En el segundo piso se accede al gran órgano de tubos y a unos balcones internos que dan a la iglesia, desde donde es posible asistir a misa.
  • 03-PlazasDisfrutar las plazas cartageneras. Las plazas de la zona de San Diego son el punto de reunión de los más jóvenes, la Plaza de los Coches es permenentemente visitada por turistas y está rodeada de antiguas mansiones del siglo XVI y coronada por la magnífica Torre del Reloj (además de albergar el Portal de los Dulces), la plaza seca de la Aduana está exquisitamente decorada y embellecida por la escultura en mármol de Cristóbal Colón, la de Santo Domingo tiene bares y restaurantes y las inconfundibles formas de una estatua de Botero (los cartageneros decidieron bautizarla La Gorda Gertrudis), la Plaza de Bolívar emana tranquilidad entre el follaje, el Parque Fernández de Madrid es encantador… Todas tienen su atractivo particular y las más arboladas son también un refugio del asediante calor.
  • Escapada a Barú o Islas del Rosario. Si el plan vacacional no incluye una estadía posterior en alguna de las tantas islas paradisíacas de Colombia, sería bueno visitar algunas de las playas más bonitas de la zona. A menos de una hora de Cartagena está Barú (se llega por tierra), con sus arenas blancas, aguas transparentes, bosques de manglares y arrecifes de coral. A las cercanas Islas del Rosario se accede con excursiones del día; tienen humedales, manglares y arrecifes de coral, lagunas y bosques secos.
  • 04-NocheVivir la noche de Cartagena. Pese a que la movida nocturna de Cartagena tiene poco de colonial, también es una experiencia imperdible. La Ciudad Amurallada se transforma con música en vivo, restaurantes y bares, en medio de un mar de bulliciosos turistas que buscan divertirse. También hay divertidos paseos en carros tirados por caballos que recorren la ciudad en dos circuitos. Entrada la madrugada el desfile de jueguistas borrachos indica que es hora de regresar al hotel. Quizás el lugar menos recomendable para quienes disfruten del encanto antiguo de la ciudad sea el famoso Café del Mar, que emulando los bares de Ibiza invadió un sector de la muralla con su música electrónica y hasta convirtió uno de los baluartes en la cabina del disc jockey. Otro sector siempre listo para una noche de fiesta es el barrio de Getsemaní, donde el ron corre por litros y la música de salsa invita a bailar toda la madrugada.

Quizás el mejor sitio de internet para empezar a recorrer virtualmente sea la página oficial de turismo de Cartagena de Indias, más allá de decenas de sitios del todo el mundo que hacen foco en la ciudad colombiana, como el apartado que le dedican los chilenos de En Viajes. También está la sección de Cartagena del blog Cosas del Caribe, el siempre recomendable Salta Conmigo escrito por una pareja viajera que no conoce de fronteras y el portal Adónde ir—Cartagena.com con interesantes sugerencias culturales y gastronómicas. Quienes quieran adentrarse en la cocina colombiana pueden espiar la sección de Recetas Gourmet, el sitio de la famosa cocinera cartagenera Teresita Román de Zurek (que no siempre funciona como debería) o agendar los restaurantes de Best Restaurantes in Colombia.

En la sección Mapas de Cartagena se pueden encontrar mapas personalizados que serán útiles para visitar por primera vez la ciudad.
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