Koh Phi Phi

Koh Phi Phi

Consejos antes de visitar Koh Phi Phi (Tailandia)

  • Predisponerse a una multitudes de lenguajes. Koh Phi Phi Don es una torre de Babel, turistas de todo el mundo visitan Tailandia por sus precios más que accesibles y sus maravillas naturales, entre tantas otras atracciones para el mundo occidental. Y todos quieren conocer “la playa de DiCaprio”, esa bahía que se hizo mundialmente famosa con la película The beach. El punto más cercano para hospedarse es esta pequeñísima isla, donde cada invierno (boreal) se amontonan miles de viajeros en la que quizás sea una de las zonas del mundo con más hospedajes por metro cuadrado. El idioma común es el inglés pero se pueden escuchar todas las lenguas imaginables a cada paso. Es imposible abstraerse, no hay lugar para escapar de rusos recién enriquecidos malgastando sus rublos, japoneses que no dejan ver sus caras detrás de cámaras descomunales, yanquis emborrachándose en la previa de la fiesta nocturna, italianos comiendo sin dejar de hablar a los gritos, chinos evitando el rayo del sol con cremas, pilotines, paragüas…
  • Phi Phi - CallesPerderse por los pasillos de Tonsai Village. La zona habitada de Phi Phi Don es muy pequeña, probablemente se pueda recorrer a pie en poco más de una hora, y conocer cada uno de sus rincones tal vez no lleve más del doble. Pero no debe existir turista en el mundo que no se haya perdido en esos caminos ensortijados. Phi Phi no tiene calles, apenas senderos peatonales que corren rodeados de cientos de mercados, minimercados (7-Eleven es el cartel occidental que no falta en ningún lugar de Tailandia), casas de masajes, bares, restaurantes, hoteles, tiendas, puestos de tatuadores, agencias de turismo… Apenas el viajero pone un pie fuera del muelle (la única forma de llegar a la isla es en barco), el mar se pierde de vista y todo se convierte en un estrecho sendero con negocios uno junto a otro, una calle igual a la siguiente. Es habitual que a la hora en que atracan las embarcaciones las callecitas se inunden de turistas que acarrean sus mochilas y valijas de aquí para allá, en un intento por encontrar su hospedaje. Es inútil preguntar: muchos nombres de hoteles, hostels y complejos de cabañas son similares (Phi Phi Inn, Phi Phi Lodge, Phi Phi Resort, Phi Phi Sunset, P.P. House, Phi Phi Beach, Phi Phi Beach Front…) y el inglés que manejan los tailandeses suele ser de díficil comprensión (son capaces de llamar “olantrí” al Orange Tree Guesthouse). Además, los pipianos (si es que esta gente tiene un gentilicio en español) suelen desconocer los nombres de los hoteles, aunque siempre indiquen amablemente que hay que caminar “hacia allá”. No hay que tener vergüenza de llevar un mapa en la mano los primeros días, aunque muchos no son muy confiables y definitivamente ninguno incluye la ubicación de todos y cada uno de los hoteles y comercios de la isla.
  • Recorrer cada callejón. Muchas comercios están escondidos, apartados a muy pocos pasos del bullicio pero fuera del alcance de la vista. Incluso aquellos callejones que en principio puedan parecer lúgubres y poco atractivos pueden esconder bares de primer nivel, restaurantes con delicias imperdibles o algún hostel con una cama disponible, algo que no es fácil de encontrar en una isla tan pequeña y con tanto caudal turístico, aunque lo más recomendable es llegar a Phi Phi con una reserva: no son pocos los que llegan a primera hora y se van por la noche ante la imposibilidad de encontrar una habitación.
  • Phi Phi - PP LeeVisitar, por supuesto, Koh Phi Phi Lee. El habitual recorrido turístico por el sudeste asiático de mochileros y viajeros con paquetes all inclusive tiene nombre propio: Banana Pancake. Obviamente, la isla de Leonardo DiCaprio está incluida en el Recorrido Panqueque de Banana. De todas maneras, quien haya viajado hasta aquí y no haya pisado las arenas blancas de Maya Bay podría decirse que no estuvo en Tailandia. Koh Phi Phi Lee (también Phi Phi Lay o Leh, pero siempre pronunciado “pipilí”) Es tan paradisíaca como puede verse en la película, pero con una diferencia sustancial: siempre, a toda hora, hay cientos de turistas que invaden la playa y no hay forma de tomarse una foto sin que aparezca al menos una veintena de viajeros. La mayoría de las excursiones desde Phi Phi Don en los habituales long tail boats (botes de cola larga con pequeños motores) cuestan 300 bahts (unos diez dólares al cambio actual) e incluyen bebida y comida (no mucho más que una ración de arroz apenas condimentado con algunas verduras y quizás un par de trozos de pollo) y la visita a Monkey Island (una playa, como su nombre lo indica, repleta de monos algo malhumorados que reclaman con ansiedad las golosinas que les llevan los turistas), un vistazo algo decepcionante a Vikings Cave (una perforación en la roca que jamás conoció vikingo alguno, aunque tiene algunas pinturas rupestres representando antiguos barcos europeos, quizás talladas en la roca por gitanos de mar), un chapuzón en las cristalinas aguas junto al Canyon Rock, buceo con snorkel entre los miles y miles de peces de colores (sin exagerar) de bahía Loh Samah y, tras una hora en Maya Bay, una parada en mar abierto para disfrutar de una vista del atardecer. Pese a todo, Phi Phi Lee (unos cinco kilómetros al sur del muelle de Phi Phi Don) está bastante bien preservada, no tiene hotelería y Maya Bay apenas cuenta con baños y un bar lo suficientemente apartados de la playa.
  • Evitar las épocas húmedas. Las estadísticas no dejan muchas dudas: de diciembre a marzo hay una precipitación media de entre 30 y 50 milímetros mensuales. Esto es, en el peor de los casos, un promedio menor a dos milímetros por día. De todas maneras, la mayoría de los días brilla el sol y las lluvias no suelen durar más de dos o tres minutos, con alguna tormenta pasajera ocasional. En abril el promedio de lluvias sube abruptamente a 160 milímetros, y entre mayo y noviembre las precipitaciones van de 200 a 410 milímetros mensuales. En todas las estaciones hace calor, con máximas entre 29º y 33º, y en ningún momento del año la temperatura mínima está por debajo de los 23º.
  • Phi Phi - PlayaDisfrutar las playas a primera hora. Phi Phi no tiene el ritmo desenfrenado de su vecina Phuket, pero no le falta movida nocturna. La mayoría de los viajeros que llegan hasta aquí son mochileros que, camino a Phi Phi Lee, aprovechan algunos días para cambiar de aire y emborracharse en fiestas playeras en una nueva latitud. Esto tiene una ventaja: quienes se acuesten temprano podrán disfrutar al día siguiente de una de las playas más maravillosas del país casi en soledad. Durante la mañana es habitual observar centenares de reposeras mirando a la hermosa bahía Loh Dalum con apenas una decena de turistas dorándose al sol. Además, al mediodía al agua retrocede notablemente y por la tarde queda una amplia franja de arena fangosa que añade al escenario un puñado de long tail boats encajados en mitad de la playa. A media tarde los turistas son desalojados amablemente de las reposeras para empezar a armar las fiestas nocturnas. Una particularidad de esta playa es que no hay olas (es una piscina inmensa) y que para que el nivel del agua llegue a las rodillas hay que adentrarse en el mar no menos de quinientos metros.
  • Phi Phi - ViewpointSubir al viewpoint. Si bien es una caminata breve, es un recorrido exigente pero con una gran recompensa. Simplemente hay que caminar hacia el norte, dejarse guiar por los precarios carteles indicadores y llegar hasta el pie de las empinadísimas escaleras (en algún tramo me recordaron a las de las pirámides teotihuacanas). Luego de un rato de transpirar a baldes se llega a la entrada, donde hay que pagar diez bahts y… seguir caminando cuesta arriba. La vista desde el mirador corta el aliento. En un día diáfano y con una cámara de buen zoom es posible tomar esas clásicas fotografías en las que las embarcaciones parecen flotar en el aire, debido a la transparencia de las aguas. Es recomendable evitar el sol del mediodía y llevar mucha agua mineral y también alguna golosina para los monos, que se mueven a su antojo por la montaña y no es raro encontrarlos en las escaleras.
  • Refrescarse con un batido. El trago más popular de Phi Phi quizás sea el bucket, unos baldecitos que se venden con sorbetes y un par de pequeñas botellas de dudoso contenido alcohólico. Pero en todos los bares y restaurantes ofrecen el shake, un batido de preferencia frutal con hielo. Suele haber de mango, frutilla, sandía, coco o ananá, aunque también hay de vainilla, chocolate o coffee shake y una variante (habitualmente con leche) que llaman smoothie. Para refrescarse en una tarde al sol son aconsejables las botellas de litro de agua mineral de marca local, que suelen costar diez bahts (U$S0,33).
  • Phi Phi - TonsaiCenar en Tonsai con el sonido del mar de fondo. Los bares y restaurantes de bahía Loh Dalum (al norte de la villa) son los más ruidosos. Las cenas en la bahía opuesta suelen ser más apacibles. Lo mejor es hacer un paseo cuando cae el sol (a las 19 ya es de noche, en cualquier época del año) y disfrutar los colores del ocaso entre las embarcaciones varadas en la bahía de Tonsai, para después elegir alguno de los restaurantes al aire libre sobre la playa, que suelen ser los más frescos. Uno de mis favoritos es Ton Sai Seafood, quizás el más grande de todo Phi Phi, con una carta muy variada, buenos precios y una cocina deliciosa, especialmente en los picantes platos tailandeses. El menú está en inglés e incluye muchas fotos, así que sólo hay que dejarse tentar y señalar con el índice. Imperdible el kai múang (stir-fry chicken).
  • Phi Phi - PlayaRecordar que Phi Phi fue una de las peores víctimas del tsunami. Las olas del 26 de diciembre de 2004 arrasaron con el 90% de las instalaciones de la isla. Fue uno de los lugares más golpeados por el tsunami, aunque ocho años después ya casi no queden rastros de aquella devastación. Si los tailandeses son cordiales y alegres por norma, esa buena predisposición aquí se convierte en un don digno de admiración. La mayoría de los habitantes de Phi Phi perdieron familiares y amigos en aquella tragedia, y aún así se muestran como el pueblo más alegre del mundo. En la parte norte de la bahía Loh Dalum hay un jardín que recuerda a las víctimas, muy cerca de una construcción que funciona como memorial y refugio ante una catástrofe similar.

Para conocer más sobre Tailandia en general y sus islas del sur en particular, es imposible obviar el blog de Pol Mundo Nómada, repleto de datos y notas interesantes. Aniko Villalba tiene un excelente blog de viajes, Viajando por Ahí, y también cuenta sobre su paso por Tailandia. En Phi Phi-Ferry está toda la información sobre las embarcaciones que cruzan hasta la isla. Y Phi-Phi.com tiene un mapa interactivo algo incompleto (como todos) pero muy útil.

■ En la sección Mapas de Koh Phi Phi hay algunos mapas personalizados que serán útiles para visitar por primera vez la isla.

■ También está disponible un pequeño diccionario de frases comunes en tailandés, en la entrada Tailandés básico para turistas.

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