Bangkok

Bangkok-Dusit

Consejos antes de visitar Bangkok (Tailandia)

  • ►Bangkok es el caos perfecto. No existe un método para no perderse en esas calles enrevesadas, esas esquinas que se bifurcan en infinitos caminos y ese tráfico endiablado. Muchas veces será imposible distinguir el norte del sur, y ni siquiera el mapa más preciso será de ayuda en la mitad de las ocasiones, todo esto agravado por la imposibilidad de comunicarse con la mayoría de los bankokianos (a menos que se tenga un mínimo dominio del casi imposible idioma tailandés, ya que fuera de las zonas más turísticas son muy pocos los que saben más de dos palabras en inglés). Algunos carteles públicos en los barrios con mayor afluencia de viajeros tienen inscripciones bilingües (tailandés e inglés), pero el resto sólo dicen cosas como ถนนเยาวราช. Sin embargo, en ese desconcierto supremo reside el maravilloso encanto de una ciudad completamente distinta a las que conocemos en occidente.
  • Bangkok-Tuk tuk►Viajar en tuk-tuk. Es la inyección de adrenalina perfecta para comenzar un recorrido por Bangkok. Los tuk-tuk son motocicletas con una colorida carrocería donde caben entre dos y hasta cinco pasajeros muy incómodos. Serpentean de manera imposible en el tráfico de la ciudad, toman atajos por callejones en los que no cabría un auto y en las avenidas más despejadas consiguen velocidades sorprendentes. No tienen una tarifa fija, por lo que es necesario acordar previamente el precio del viaje. Normalmente, entre las zonas más turísticas deberían cobrar entre 100 y 150 bahts, aunque en las horas pico pocos aceptarán menos de 200. Si ofrecen un precio muy inferior seguramente también incluirán en el recorrido un “stop”, lo que representa una parada en algún comercio donde cobran alguna comisión; lo mejor es negarse a este tipo de arreglos.
  • ►Evitar el calor. Parece fácil decirlo, pero en Bangkok hace calor siempre. Sea invierno (apenas tolerable) o verano (insoportable). El clima pesado y húmedo complica cualquier caminata, y recorrer diez cuadras a pie puede asemejarse a la travesía del Señor de los Anillos. La sugerencia es hidratarse constantemente (siempre con agua embotellada, el agua corriente no es nada recomendable) y los recorridos mayores a un kilómetro hacerlos en taxi o tuk-tuk. Si el Skytrain (que recorre parte de la ciudad por vías elevadas) está en el itinerario, no hay que dudarlo: su aire acondicionado es un regalo de los dioses.
  • Bangkok-Smiles►Mostrar siempre una sonrisa. ¿Es difícil entender a un mozo tailandés, incluso cuando intenta hablar en inglés? Hay que mostrar una sonrisa. ¿Un conductor de tuk-tuk quiere cobrar una cifra impensada por un trayecto de diez cuadras? Regatear con una sonrisa. ¿No tomaron la reserva en nuestro hotel? Sonrisa. Las soluciones a los problemas más conflictivos se resuelven en Tailandia con un gesto de la boca, no en vano la llaman Land of Smiles. Una sonrisa siempre será respondida con otra igual por un bangkokiano. Y si el viajero se tomó la molestia de aprender tres o cuatro frases básicas en tailandés, las sonrisas se convertirán en risas auténticas, los locales se sienten halagados de advertir el más mínimo esfuerzo de los turistas en integrarse. “Sawatdee” no sólo significa “hola”, también genera una sonrisa.
  • ►Las pequeñas estafas están en cualquier esquina. El pueblo tailandés quizás sea uno de los más agradables y simpáticos del mundo. Pero no acostumbran a tomar la iniciativa para relacionarse con los visitantes extranjeros. Si un tailandés se acerca con la omnipresente sonrisa local a preguntar “where are you from?”, lo mejor será desconfiar: seguramente intentará ofrecer un recorrido en tuk-tuk, o tendrá algún “pariente” que trabaja en un muelle con botes para turistas, o tenga una “oferta” difícil de rechazar. En casi cualquier esquina de los barrios turísticos hay un “servicial” bangkokiano que dirá que el templo que queremos visitar está cerrado y nos recomendará un amigo que, por menos de un dólar, nos llevará en tuk-tuk a hacer un recorrido “imperdible”. Quien acepte perderá el resto del día dando vueltas por sastrerías donde nuestro “nuevo amigo” tiene una comisión. Otra estafa habitual es ofrecer piedras preciosas a muy buen precio, pero el negocio se verá frustrado por un supuesto policía que pedirá un soborno para dejarnos en libertad. Ante cualquier síntoma digno de desconfianza, lo mejor es agradecer con una sonrisa y un enfático “kop khun kap” (las mujeres deberán decir “kop khun kaa”).
  • Bangkok-Buda►Mostrar respeto a los símbolos budistas y la monarquía. Los tailandeses tienen costumbres muy distintas a las occidentales, y muchos se sentirán ofendidos si el viajero muestra poco respeto por ellas. Es conveniente evitar el contacto físico así como exhibir demasiada confianza. Jamás hay que treparse a los monumentos religiosos, ni siquiera tocarlos, ni tomar una fotografía desde una altura mayor a la cabeza de una estatua de Buda. Para ingresar a los templos (wat) hay que descalzarse, y algunos tienen códigos de vestimenta algo estrictos, pero en aquellos donde no está permitido mostrar los hombros o las piernas facilitan túnicas o pareos, ya sea como préstamo o en alquiler. Tampoco es correcto sentarse apuntando con los pies a una imagen de Buda. Lo mejor es observar cómo actúan en los templos y no tener vergüenza de imitar sus gestos, ellos sabrán apreciarlo. La monarquía es tan venerada como los símbolos religiosos y la imagen del rey siempre debe ser respetada. En Tailandia, la cabeza es la parte más sagrada del cuerpo y los pies son el apuesto, por lo que pisar un billete es una ofensa, ya que estos llevan la imagen del monarca Rama IX. Hablar en términos despectivos sobre el rey incluso puede llevar a la cárcel, ya que existe la figura legal de lesa majestad.
  • ►Templos y más templos. ¿Dónde visitar templos budistas? En todos lados. Incluso quien no los busque los encontrará de a uno por cuadra. En toda la ciudad hay cerca de medio millar, pero la mayor concentración está en el área de Ratanakosin, muy cerca de la zona mochilera y a medio camino de los hoteles más lujosos. Para el que quiera empacharse de imágenes de Buda, el Gran Palacio y el wat Pho juntos son algo así como catorce manzanas completas de templos.
  • Bangkok-Khaosan►Visitar la calle Khao San. Muchos la conocerán a la fuerza, ya que es la zona mochilera por excelencia, con hospedajes y hoteles de precios irrisorios. Khao San son apenas 300 metros inolvidables. De día son tan sólo muchos comercios, uno al lado del otro. Pero cuando cae el sol es una auténtica locura: en los locales, las veredas y en la calle misma hay vendedores de ropa, de lentes de sol, de jugos frutales, de deliciosa comida al paso, de baldes con todo tipo de bebidas alcohólicas, de insectos fritos, de imanes y postales, de bolsos y valijas, de auriculares y reproductores MP3, de adornos y lámparas, de libros y afiches, de globos y juguetes… Incluso se pueden conseguir identificaciones falsas, como un carnet de estudiante universitario o una credencial del FBI con nuestra foto. También hacen masajes (en plena calle) y hasta fish massage feet, donde unos pequeños peces se encargarán de limpiar nuestros pies de toda impureza. Su vecina calle Rambutri es algo más distinguida y relajada, con mejor oferta gastronómica.
  • ►Comprar. Todo es barato en Tailandia. Hay puestos callejeros en todos los barrios donde se pueden conseguir ofertas casi absurdas, desde comida hasta cualquier cosa imaginable, y en algunos lugares se convierten en atiborrados mercados a cielo abierto. Incluso los mas refinados shoppings y centros comerciales tienen algunos precios imbatibles.
  • Bangkok-Chatuchak►Recorrer el mercado de fin de semana de Chatuchak. Si de compras se trata, el famoso Chatuchak (también conocido como Jatujak o simplemente JJ’s) es el máximo exponente. Aseguran que sus quince mil locales lo convierten en el mercado a cielo abierto más grande de toda Asia. Hay desde ropa, souvenirs y electrónicos hasta relojes, decoración, plantas, obras de arte y mascotas. Es imposible no perderse en sus pequeñas calles, por lo que no conviene dejar para más tarde una oferta porque es muy difícil volver a encontrar el mismo local.
  • ►Intentar que los taxistas bajen la bandera. “Meter, please”, es el insistente pedido de los viajeros en Bangkok. Es que la mayoría de los taxistas prefiere negociar una tarifa que poner en marcha el taxímetro. Un viaje de 50 bahts puede costar más del triple si el conductor no acepta bajar la bandera. En las zonas turísticas todos quieren acordar un precio fijo, pero lo mejor es negarse gentilmente (jamás olvidar la sonrisa y el “kop khun kap”) y caminar un par de cuadras, aunque en algunas zonas es casi imposible encontrar un taxista que acepte un viaje “with meter”.
  • Bangkok-Ayutthaya►Dedicar un día para conocer Ayutthaya. Está a unos 80 kilómetros al norte de Bangkok y es la antigua capital del reino de Siam. Ayutthaya tiene algunos de los templos más antiguos del país y son características sus torres prang de color ladrillo, herencia de Birmania. Hay mucho para ver y recorrer, por lo que es recomendable contratar un tuk-tuk para toda la jornada o ir en una excursión, que suele ofrecerse con un almuerzo al regreso a bordo de un barco por el río Chao Phraya.
  • ►Animarse a todas las comidas. Dicen que Tailandia tiene la mejor gastronomía del mundo, y si esa no es una verdad al menos merece serlo. La comida de los puestos callejeros puede ser muy sabrosa y barata, pero en los mejores restaurantes se puede encontrar un pad thai inolvidable y un stir-fry chicken (pollo con vegetales, castañas y salsa picante) que no existe en ningún otro rincón del planeta. Hay que estar preparado para un sabor intenso, ya que suelen ser los platos más picantes que se puedan imaginar, superando incluso a la cocina mexicana. Los curries y las sopas se sienten como fuego puro, pero pocos pueden resistir a dejar siquiera una cucharada. Muchas veces no sabremos qué estamos comiendo, y preguntar no sirve de nada porque la respuesta será una frase tan imposible de repetir como de recordar. Hay frutas coloridas, vistosas y exóticas como el mangostán (muy dulce), la dragon fruit (algo insípido), el rambután (con cierta acidez) y la snake fruit, pero el durián tiene bien ganado su mote de king of fruits por su forma y textura. Su olor es definitivamente nauseabundo y algunos tailandeses la consideran la fruta más deliciosa sobre la tierra. En lo personal, opino exactamente lo contrario.
  • OLYMPUS DIGITAL CAMERA►Ir al zoológico de Dusit. Nadie podría aseverar que los animales de este zoo estén en las mejores condiciones, por el contrario, algunos se encuentran hacinados y en hábitats que dejan mucho que desear. Pero en el zoo Dusit no sólo se pueden encontrar algunas especies que no se ven ningún zoológico occidental, sino que además hay elefantes prácticamente sueltos (llevan apenas unas cadenas que podrían romper en un suspiro) y los árboles están cubiertos por centenares de deslumbrantes cigüeñas en libertad, al igual que los varanos, quizás los lagartos más parecidos a los dinosaurios.
  • ►Animarse a los masajes tailandeses. La escena no invita a la tentación: un turista se somete a un masaje en una reposera en la calle (puede ser Khao San o Rambutri) y no puede disimular los gestos de dolor. Es cierto, los masajes tailandeses caminan por el delgado límite entre el placer y la tortura. Pero la sensación posterior es que cada músculo del cuerpo está en su condición ideal.
  • Bangkok-Yaowarat►Conocer Yaowarat. A media tarde, el Chinatown de Bangkok tiene el peor tráfico de una ciudad que padece severos problemas de transporte, lo cual no es poco. Pero de todo ese infierno de autos, motos, songtaew y tuk-tuk, las callecitas que atraviesan Yaowarat convierten a la zona en uno de los más animados y pintorescos barrios chinos de todo el mundo.  Las lámparas de papel rojas y los carteles dorados de neón dan un marco imponente a uno de los mercados callejeros más deslumbrantes de la ciudad. Muchos puestos de comida callejeros montan verdaderos restaurantes en plena calle, a centímetros de los ómnibus. Por la noche, la gastronomía es reina indiscutida de la zona y es celebrada por tailandeses y extrajeros. A pocas cuadras está Phahurat, La Pequeña India, con una variedad agobiante de telas y ropa hindú a precios sorprendentes.

Un excelente blog para interiorizarse sobre Bangkok y Tailandia en general es Mundo Nómada, de un español llamado Pol que después de mucho viajar se instaló en la capital tailandesa. Es muy completo y responde con rapidez a cualquier consulta. Más consejos para “primerizos” en Marcando el Polo, de dos porteños (Juan y Daniela) que se fueron a vivir al otro extremo del mundo. Pero la mejor manera de conocer de primera mano qué se siente al pisar Tailandia es Viajando por Ahí, el blog de una chica argentina que un buen día se hizo las dos preguntas clave: “¿Y si..?” y “¿Por qué no?”.

■ En la sección Mapas de Bangkok hay algunos mapas personalizados que serán útiles para visitar por primera vez la capital de Tailandia.

■ También está disponible un pequeño diccionario de frases comunes en tailandés, en la entrada Tailandés básico para turistas.

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