Ciudad de México

México

Consejos antes de visitar la Ciudad de México

  • mx01No dejarse apabullar por “el monstruo”. Solamente poner un pie en el Distrito Federal equivale a zambullirse en un mundo apasionante de historia y cultura. Pero también es un gigante inabarcable que en una primera impresión parece infinito. Sin embargo, entre ese laberinto de veinte millones de personas y esos atascos de tránsito desmesurados es posible encontrar una ciudad fascinante y que se deja recorrer gentilmente, con la combinación perfecta de modernidad y tradición, así como atractivos a cada paso. Lo mejor es llevarla con paciencia, a conciencia de que el tiempo casi nunca será suficiente para conocer todos sus secretos, y celebrar cada rincón de una ciudad tan cosmopolita, tan vital, inundada de sabores y olores y con ese pueblo tan particular.
  • mx02Descubrir la historia. Muchos llegamos a esta ciudad (me incluyo) con una idea equivocada de la magnitud de la historia mexicana. Pensar livianamente en aztecas y mayas es ignorar una cultura vastísima, una historia inmensamente rica y fascinante. Lo ideal para empezar a comprenderla cabalmente es visitar el Museo Nacional de Antropología, un tremendo gigante (como todo aquí) para el que convendría reservar un día completo y recorrerlo en su totalidad, o al menos reservarle unas cinco horas para pegar un vistazo más o menos profundo. En la ciudad hay cientos de museos, literalmente, pero el de Antropología es realmente imperdible.
  • mx03Dejar los miedos de lado. Merece respeto, como toda ciudad grande (y vaya que México lo es), pero no tiene sentido ponerse paranoico. Los medios internacionales han escrito páginas y páginas de la sangre derramada en este país por los narcotraficantes, pero lo cierto es que el DF está bastante alejada de ese mundo. Hay robos, sí, y algunos barrios no son en absoluto recomendables, pero el centro es tranquilo y seguro (mucho más que tantas capitales sudamericanas) y no es habitual encontrar los métodos mafiosos de los capos de la droga que suelen actuar en la frontera con Estados Unidos. La recomendación es transitar sin miedo las zonas turísticas sin olvidar las precauciones mínimas. Sólo un ejemplo para desmitificar esa imagen de una México en la que sólo sobreviven los valientes armados hasta los dientes: la mayoría de los cajeros automáticos tiene las puertas abiertas, a veces ni siquiera hay una puerta que separe a quien retira dinero de la fila que espera un metro más atrás. En cuanto a mi experiencia propia, todas las noches salía caminar el centro cámara en mano, algo que probablemente no haría en ninguna ciudad grande de mi Argentina natal.
  • mx04Dedicarle al menos medio día al Paseo de la Reforma. Es un recorrido delicioso, con canteros armoniosos y cuidados en extremo, innumerables esculturas y monumentos, y mobiliario público intervenido artísticamente, donde un banco puede ser un mazo de naipes gigante, un chac mool tolteca o una hamaca futurista. En los alrededores de Reforma están algunos de los barrios más exquisitos de la ciudad, como el encanto inglés de la Zona Rosa y la tranquilidad y armonía de Colonia Roma.
  • Es fácil ubicarse. Tan fácil como perderse (si se me permite la licencia). A rasgos generales, lo único que arruina la cuadrícula perfecta de la zona del centro es el Paseo de la Reforma, que traza una diagonal complicada entre el Centro Histórico y el Bosque de Chapultepec. Y es inútil pedir referencias: los mexicanos suelen ser amables y serviciales, y siempre indicarán con el dedo indice el camino que debemos seguir, aunque no siempre sea el correcto. El mejor consejo es que dejemos a los policías de tránsito dirigir el tránsito (con escaso éxito): ninguno supo guiarme correctamente en ningún momento, ni siquiera aquel que estaba apostado a cuatro cuadras del lugar al que me dirigía.
  • Ojo con los lunes. El DF tiene museos para todos los gustos, pero la gran mayoría está cerrado los lunes. Por eso, conviene consultar las páginas oficiales, planear de antemano las visitas y considerar alguna otra actividad para no sufrir la frustración de pasar un día completo encontrándose con puertas cerradas.
  • mx05Visitar las ruinas teotihuacanas. Están algo alejadas de la ciudad (a unos 50 kilómetros), pero es una gran opción contratar un paseo con guía incluido, que nos pueda ayudar con la apasionante historia del lugar. Teotihuacan fue una ciudad verdaderamente inmensa, que por el siglo V fue una de las más grandes e importantes de Mesoamérica, y que por estos días guarda más preguntas que respuestas. Lo cierto es que hacia el siglo VII su población desapareció, prácticamente se evaporó sin dejar rastros, al punto en que ni siquiera se sabe el nombre original que le dieron sus habitantes, mucho menos cómo se construyeron esas pirámides majestuosas de 60 metros de alto y más de 200 por lado, comparables a las pirámides de Guiza. También es una de las pocas en las que se permite acceder a lo más alto por sus empinadísimas escaleras, no aptas para personas con vértigo. Imprescindible llevar botellas de agua mineral y sombreros para cubrirse del sol inclemente, ya que el recorrido es algo exigente y no hay siquiera un árbol.
  • mx06Animarse al “picoso”. La gastronomía mexicana impone respeto por el uso extendido del chile (conocidos en otras latitudes como ajíes, guindillas o pimientos). Lo usan hasta para darle sabor a frutas como el mango, y en algunos casos puede representar un ataque despiadado a las papilas gustativas. Conviene animarse de a poco y no confiar demasiado en las recomendaciones de los propios mexicanos, que suelen bromear sobre la poca resistencia de los viajeros a sus platos picantes. En la mayoría de las ocasiones se sirve aparte, para añadir la cantidad que uno desee, y no hay que tener miedo a quedar como “gallina” y comenzar apenas con un par de gotitas. Es costumbre dejar una propina del diez por ciento del total, que algunas veces ya está incluida en la cuenta. Uno de los deportes favoritos de los capitalinos es comer, y a cada paso pueden encontrarse puestos callejeros con precios irrisorios y aromas que suponen una tentación irrefrenable. Pero muchas veces la comida callejera no es la más recomendable por su conservación poco fiable. El agua corriente no es potable y algunos turistas llegan a la exageración de lavarse los dientes con agua embotellada y consumir sólo cubitos de hielo hechos con agua mineral.
  • mx07Ver el DF desde el cielo. Sólo llegar en avión a la Ciudad de México es un espectáculo único, ya que se trata de una zona propensa a los terremotos y hay muy pocos edificios altos más allá de la zona de Reforma. Por lo cual, esos veinte millones de habitantes se desparraman a lo largo y a lo ancho de una ciudad interminable. Otra forma de disfrutar el DF desde las alturas es subir a la torre Latinoamericana (60 pesos mexicanos la entrada), que con sus 188 metros de altura ofreces vistas memorables. También es recomendable por la noche.
  • Salir siempre con algún abrigo. En pleno enero, la temperatura durante el día suele superar los 20º, pero durante la madrugada no es extraño que descienda hasta los 4º o 5º. Así, lo habitual es pasar de 9º a la mañana a los 22º del mediodía. El sol puede se inclemente y demuestra que los típicos sombreros mexicanos no son solamente un souvenir simpático. Conviene llevar siempre consigo una gorra o sombrero, la parte superior de las orejas lo agradecerá.
  • Utilizar el metro. Ya fue dicho, México es grande. Y los atascos del tráfico pueden dejar a los automóviles varados en medio de una avenida por larguísimos minutos. El metro es limpio, eficiente, rápido, cubre largas distancias y es muy barato (3 pesos mexicanos). Pero hay que tener en cuenta que en las horas pico (digamos entre las 6 y las 9, y de 18 a 21) acostumbra ir atiborrado de pasajeros, y a la incomodidad se suma el excesivo calor que hace en sus vagones. Los taxis de sitio (aquellos apostados en las paradas, probablemente frente al hotel) son más caros que los normales pero más seguros, ya que no existe demasiado control e incluso las autoridades simplifican los trámites de aquellos que quieran manejar un taxi, por lo que muchos no son de confiar. Conviene subirse en aquellos que muestren las tarifas, la identificación del conductor y cuya matrícula comience con A o B. Para ir desde el aeropuerto hasta el centro una buena opción es el Metrobús, mucho más rápido que los ómnibus de línea y también más seguro, ya que suelen contar con vigilancia en las paradas. La tarjeta cuesta 16 pesos y el viaje 30, en la ciudad el viaje sale 6 pesos y se pueden hacer trasbordos gratuitos entre las líneas 1, 2, 3 y 4.
  • mx09Descansar en el bosque. El Bosque de Chapultepec es el parque urbano más grande de Lationamérica y no sólo es un oasis verde en medio de una ciudad tan agitada, sino que además reúne muchas atracciones como mercados callejeros, varios museos (sólo por nombrar algunos, allí están el de Antropología, el Castillo de Chapultepec y el Papalote, un buen plan para llevar a los niños) y el zoológico. La entrada al zoo de Chapultepec es gratuita y la mayoría de los animales dispone de un hábitat  excelente (al punto en que tienen espacio para esconderse del público cuando se hartan de las multitudes), pero la gran atracción son los asombrosos pandas gigantes, ante los cuales uno espera que en cualquier momento se quiten el disfraz de oso de peluche y debajo aparezca Don Ramón.
  • Escuchar a los mariachis. Una visita a México no estaría completa sin su música tradicional, y el mejor lugar para escucharla es en la plaza Garibaldi. Disfrutar del ambiente es gratis, pero una serenata personalizada para regalarle a nuestra compañera tiene distintos valores, dependiendo de la cantidad de músicos de la banda, cuántos temas van a tocar y, por supuesto, la calidad de los intérpretes. Funciona a pleno por las noches, pero a esas horas los alrededores no son del todo seguros, conviene ir en taxi.

Es extraño, pero no hay demasiados blogs sobre una ciudad tan rica y sorprendente como México. Para meter la nariz en la gastronomía del DF está muy bien Torta de Tamal, aunque bastante desactualizado. También enfocado al mismo rubro está Mi Mercadito, una buena reseña de los mercados más importantes de la ciudad. Para conocer con algo más de profundidad todos los rincones de la ciudad, Ciudad México.com.mx tiene muchísima información de gran utilidad. Hay muchos portales oficiales sobre México (el turístico, el de gobierno, el del Estado… y algunos otros que es difícil diferenciar de los demás) pero lo más útil seguramente son las descargas en PDF de guías de distintas zonas del Distrito Federal, en la página oficial de la Secretaría de Turismo de la Ciudad de México, y también la sección dedicada a los museos y galerías culturales, que ofrece información sobre más de 200 lugares.

En la sección mapas de México hay algunos mapas personalizados que serán útiles para visitar por primera vez la capital mexicana.

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